Pase por aquí
Iñaki Bahon - 28-09-2006 03:12:20 | Categoria: General
La pregunta del día: ¿Para qué sirven los acomodadores?Te adentras en la sala temblando. La emoción apenas te deja respirar, la misma emoción que siempre se apodera de ti cuando vas al cine. La perspectiva de zambullirte en ese mundo mágico siempre te llena de gozo, y apenas sabes cómo podrás aguantar esos minutos que faltan para que empiece la película. El cine es tu vida, por que el cine es algo maravilloso; y también porque el resto de tu vida es una puta mierda.
Caminas lentamente por la sala, enfrentándote a un último obstáculo antes de viajar a esa nueva dimensión a la que el celuloide te quiera llevar esta vez: encontrar tu localidad. Frente a ti se extiende el insondable misterio del patio de butacas, perfectamente ordenadas y numeradas por filas e hileras, y no tienes forma de saber en cuál debes sentarte salvo tu ticket, en el que se indica claramente la fila y la butaca que se te ha asignado. Imposible orientarse así. Estás perdido, al igual que el resto de los espectadores. ¿Qué va a ser de todos vosotros? Si la situación ya es terrible ¿qué sucederá dentro de unos minutos, cuando se apaguen las luces de la sala?
Pero cuando la histeria está a punto de apoderarse de ti, aparece, rodeado por el halo luminoso de su linterna, tu salvador: el acomodador. Se detiene ante ti y extiende su mano para recoger la entrada que le tiendes tembloroso, mudo y boquiabierto por la admiración. Estudia el pequeño papel, y comienza a caminar. “Pase por aquí”, te dice, y le sigues obediente, con fe absoluta en que bajo su tutela nada podrá sucederte. Finalmente, sonriendo, te indica cuál es tu localidad. Mientras le ves marchar, dispuesto a rescatar a otro espectador perdido, te sientas lentamente, pensando que más bien deberías hincarte de rodillas y dar gracias a Dios por colocar en la tierra a los acomodadores, esas maravillosas criaturas capaces de localizar en la sala de cine la localidad que te corresponde. Miras tu entrada “Fila 12 - Butaca 3”, y compruebas el sitio en el que te encuentras: fila 12, butaca 3.
Prodigioso.
Increíble.
Fantástico.
¿Qué criatura, salvo una directamente emparentada con el creador, podría obrar una y otra vez el prodigio de localizar una butaca en una sesión numerada?
Únicamente los acomodadores.
El cirujano que salvó la vida de tu madre, o el policía que evitó que violasen a tu hermana, merecen sin duda cierta gratitud. Pero sólo existe alguien que merece todo nuestro agradecimiento por rescatarnos cuando estamos perdidos, ese alguien es sin duda el acomodador. Lo crees firmemente porque te ha encontrado y rescatado innumerables veces, y, sobre todo, porque eres un idiota. Tienes graves desequilibrios emocionales, y has abandonado tu medicación, porque lo cierto es que el resto del mundo, la gente normal, no acaba de entender la actual figura del acomodador.
Tal vez en otros lugares y otras épocas, cuando quienes asistían al cine o al teatro eran mayoritariamente analfabetos, resultaba muy útil alguien que interpretase las entradas. Hoy en día, afortunadamente, la gente sabe leer, y no necesita que nadie les explique lo que ellos mismos ya pueden leer.
Personalmente me siento bastante ridículo cuando el tipo de la linterna me pide el boleto (como si yo fuera un niño desvalido), sólo para llevarme a la localidad que yo ya sabía que me correspondía. Además, se empeñan en indicarte la butaca de la forma más absurda posible: cuando llegan a tu fila utilizan esa estupidez de “dejen seis asientos libres, y los dos siguientes son los suyos”. ¿Es que no pueden decir, simplemente: “las butacas 7 y 8 son las suyas”? ¿Es que nos toman por analfabetos? Tío, que reconozco los números desde pequeñito.
Además, son ellos muchas veces quienes se lían a la hora de sentar a la gente, y luego organizan un bonito jaleo cuando tienen que reubicar al público, algunas veces cuando la película ya está empezando. Recientemente presencié como un joven acomodador levantaba tres veces de sus asientos a unas pobres señoras después de haberlas sentado incorrectamente. El chaval esbozó una sonrisa apurada a modo de justificación, como diciendo “es que tenemos un lío...”.
Ni que se tuvieran que enfrentar a una tensión terrible como si fueran controladores aéreos.
¿O sí?
¿Se someterá a los acomodadores a intensivas sesiones de entrenamiento para poder soportar el estrés que supone sentar al público de un gran estreno?
Tal vez sí. Tal vez, en los primeros cursos de la Facultad de Acomodadores, se les entrena acomodando al público de recintos más pequeños, como cabinas de teléfonos, sidecars. Smarts... Así hasta que son capaces de enfrentarse a una gran sala.
Pero no quiero caer en el error de suponer que el trabajo de estos profesionales es muy sencillo. Siempre tendemos a pensar que el trabajo del vecino es un chollo comparado con el nuestro. Seguro que tiene sus complicaciones y sinsabores, así que no quiero ofenderles con mi ignorancia. Hablando en serio, lo que quiero decir no es que los acomodadores no sirvan para nada, sino que deberían reciclarse y desempeñar su trabajo de una forma más eficaz para el público.
Hace unos meses acudí a ver El código Da Vinci, y lo cierto es que la experiencia fue bastante desagradable. La película es bastante tostón y muy decepcionante. No es que esperase demasiado; Ron Howard no se encuentra precisamente entre mis directores favoritos, y la novela de Dan Brown me parece escrita de una forma muy pobre. Pero por algún motivo, creí que sería un buen material para un film, y creí que nos podríamos encontrar con uno de esos casos en los que la película supera al libro. Pero no; la adaptación es muy fiel: mal libro, mala película. Parece una aventura de Los Tres Investigadores, sólo que mucho más soporífera. Pero a pesar de lo aburrido del guión, de las eternas dos horas y media, y de la repelente Audrey Tatou, lo peor de aquella sesión no fue la película en sí, si no las condiciones en las que la vi.
Acudí con una amiga, y nada más llegar nos llamó la atención un tipo enormemente gordo que estaba sentado en uno de los asientos contiguos a los nuestros. Un tipo sudoroso que ya estaba roncando con los anuncios. Cuando uno compra una entrada por internet estaría bien que te facilitaran cierta información acerca de las personas que se sientan a tu lado: peso, olor corporal, narcolepsia, probabilidades de que mueran durante la proyección...
Luego comenzó la habitual parafernalia de ruidos molestos que son ya habituales en sesiones multitudinarias: latas de refrescos que se abren, ruido de bolsas de patatas, móviles que suenan (e idiotas que contestan), maleducados (sobre todo adolescentes) que no callan... Hace años acudir a una sala de cine era una experiencia magnífica que se vivía con respeto, y nadie molestaba durante la película.
Por desgracia, eso ya pasó a la historia. He visto a gente fumando durante una película, gente roncando, gente, no ya con una bolsa de patatas a modo de aperitivo, sino directamente comiendo de una tartera... increíble.
Y estas son únicamente las molestias que nos causan los demás espectadores.
La propia sala también nos putea a menudo. Durante la proyección de El Cogido Da Vinci tuve que salir varias veces de la sala para quejarme, primero, porque la película estaba desenfocada, y segundo, porque en mitad de la pantalla apareció una especie de rectángulo luminoso, como si alguien se hubiera dejado abierta una puerta en la cabina de proyección.
Me apasiona el cine, y nunca me ha parecido caro. Siempre pago a gusto la entrada. Pero me gustaría reclamar más profesionalidad por parte de los exhibidores, para que se preocupen de que la calidad de la imagen y el sonido de sus salas sea la idónea.
Y aquí es donde creo que los acomodadores deberían centrar su trabajo hoy en día. Deberían actualizarse y reciclarse. Deberían velar, por una parte, para que las películas se vean en buenas condiciones de imagen y sonido.
Y, sobre todo, deberían estar mucho más atentos para que impedir que cierta parte del público moleste a los demás. En cualquier local se vela para que ningún cliente moleste a los demás; en cambio, aunque he suportado todo tipo de molestias por parte de mis compañeros de sala, en muy pocas ocasiones he presenciado que estos indeseables hayan sido amonestados, y mucho menos expulsados.
¿Es mucho pedir que te dejen ver la película en paz?
¿No son acomodadores? Pues que se ocupen de que la gente esté cómoda.
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Yo tampoco entiendo muy bien la "labor" de los acomodadores hoy día en el cine; tú llevas razón "todos" o casi todos sabemos leer. Estoy de acuerdo contigo en que, más bien, deberían estar pendientes de lo que pase dentro de la sala, pero también te cuento que no sé hasta qué grado la gente "obedecería" a una persona que le mande callar, que le diga que está prohibido hablar por teléfono ó que simplemente no haga ruido con la "comida", si ya sabemos que todo eso está prohibido y no hacemos caso, ¡¡Qué más da!!.
Lo que estoy en desacuerdo contigo es que a mí sí me parece que el cine está caro, porque para la "basura" de películas a la que nos tienen acostumbrados últimamente, no creo que haya que pagar ese precio. No se, a lo mejor estoy diciendo un disparate porque tampoco te creas que entiendo mucho de cine, ¡tú me dirás!.
Respecto a lo de "El Código Da Vinci", afortunadamente te tengo que dar la razón porque me pareció una verdadera "castaña" el libro y un aburrimiento la película.
Estoy completamente de acuerdo: mal libro, mala película.
Un beso fuerte, Marta.Comentario de Marta hace 1 año y 21 meses
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Hola!
En primer lugar quiero decir que trabajo de acomodadora y aunq os parezca simple y que no hacemos nada o que no sirve para nada ese oficio, está ahi y somos personas que intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, pese a que la gente, el publico que viene no siempre nos deja, puedo poner miles de casos pero voy a ir a lo concreto porque aunq ahora trabaje de esto, antes e incluso ahora soy usuaria y por lo tanto cliente como vosotros
Mirad mi trabajo consiste en primera instancia de ser la chica linterna, vamos de acompañar a cada una de las personas a sus butacas, en muchos casos la gente pasa de ti, te mira despectivamente y te menosprecia, cuando ¡Señores! es nuestro trabajo y puede que a ti no te haga falta que te acompañe pero a otras personas si, puesto que muchas veces cuando la gente llega tarde y la luz ya se ha apagado te piden que les alumbres y no tienen mas de 20 años y una vista estupenda. incluso habiendo poca gente en la sala.
Otras veces son personas mayores que tienen dificultad para ver.
Y en otros muchos casos s porque se pueden golpear con el reposavasos, parece sencillo pero no veais la de golpes..
Un claro ejemplo de esto paso el otro dia.
Un hombre de unos 36-40 años llego 15 minutos despues de que empezara la pelicula y entro a la sala sin que le ayudaramos (porque tenemos otra serie de tareas que parece que os gusta mas que se cumplan)*
y cuando termino la pelicula, salio de la sala enfurecido hacia mi compañera diciendole que no habia derecho que se habia pegado con el reposavasos y que le dolia mucho que si le persistia el dolor dentro de unos dias iria a quejarse, cuando ¡Has llegado tarde! ¿?No veias? pidemos que te acompañemos, pero claro esta, para que? si somos absurdos...
En fin, tambien tengo la tarea puesto que en cada pase nos asignamos salas de que estas funcionen perfectamente, ni este manchada la careta, ni se vea borroso y por supuesto que se escuche bien.
Para esto, puesto que hay fracciones de tiempo que no vigilamos una sala por estar haciendo cualkier limpieza o cualkier arreglo de luces, siempre siempre, debeis salir a comunicar cualkier molestia, estamos ahi para eso, pero no somos adivinos ni sabemos si a cada persona podriamos hacer que estuviera mas agusto.
Tambien controlamos la temperatura, pero hay que tener encuenta que cada persona tiene una temperatura, cada persona soporta mas el frio o el calor que las demas y si para ti hace frio, DISELO A UN ACOMODADOR, estamos a disposicion de los clientes y no para ver las peliculas, pero lo dicho de adivinadores tenemos poco.
Hay muchisimas mas cosas pero no voy a mencionarlas, en cada trabajo hay requisitos que cumplir.
¡Por cierto! cuando una sala esta numerada, hay que comprender que si hay 300 butacas y una sola persona de las que entra va por libre, puede que se haya equivocado, (aunq sepa leer, porque pasa) y cuando llege el de esa butaca haya problemas, las personas no sabemos reaccionar bien, no entendemos las cosas (no generalizo, pero es la mayoria) y nos fastidia que nos levanten.
La gente es muy avispada y si en un estreno fuerte por cualquier razon no tiene la butaca libre que el quiere, y le tocan las primeras filas y la acepta, muchas veces cuando entra en la sala se pone donde le da la gana y por supuesto es otra de nuestras culpas, como no.
Que te levanten es denigrante o que? simplemente te decimos cual es tu lugar, el que tu alma de cantaro has elegido anteriormente.
Lo referente a la gente que habla, siempre se le llama la atencion, quiza yo sea un poco excesiva pero o te callas o te vas. siempre que he ido a ver una pelicula me ha gustado verla y escucharla, pero repito lo de que la gente reacciona mal, porque poniendote el caso de un dia que me quede a ver una pelicual y no me dejaban escucharla un grupo de 8 chicos y chicas de mas de 25 años y llame a mi compañero para que les llamara la atencion y sabeis que paso despues? cuando acabo la pelicula y cerraron el cine ese grupo de gente con "los huevos negros" persiguieron a mi compañero con el coche y si, estaba haciendo lo que tiene que hacer, su trabajo y a lo que vosotros os referis.
En fin que este trabajo tiene mucho de cara al publico y el publico no sabe reaccionar (no todos) pero no es facil tratar con la gente y siempre procuramos ayudar en todo.
Para no dejar ese sabor de boca tb quiero decir que hay mucha gente que te cansas de decirle "de nada" porque te agradecen cada cossa que haces, y hasta te dan la tipica propina de antaño.
Gente que se agradece que exista para saber que no todo el mundo es igual y hay gente que desde pequeños se ve que les infunden el respeto y la tolerancia que para poder vivir trankilos hace falta.
Lo de las latas de coca cola y bolsas de patatas, lo entiendo que te mastiquen en la oreja no siempre es agradable pero hay que tener en cuenta que en un cine de donde mas dinero se saca es de lo que vendas en la barra no en la entrada, y claro cuanto mas mejor.
En esto no tengo nada que decir porque me molesta como a todo el mundo, pero seguro que tu te compras palomitas, siempre molesta lo ajeno.
Esto no se si sera en todos los cines, pero en el que trabajo yo, las pipas no estan admitidas, no se pueden comer, una angustia menos y sin embargo la gente las esconde y las entra y lo mejor de todo, sabeis que? tiran las pieles al suelo!!!!
esto entraria en otro espacio pero las personas somos muy cerdos y si, señores tambien recogemos lo que os dejais, si, los acomodadores, entre pase y pase, os pensais que hay magia? borron? jajaja no, aki tb entramos nosotros en el juego y la verdad que no cuesta tanto recoger las cosas que se han usado, todas las bolsas, las botellas... porque las palomitas entendemos que se caigan, pero los envoltorios? los refrescos derramoados? pañuelos en el suelo... en fin miles de cosas.
Como deciais antes no trabajais de esto y no entendeis lo que se cuece, como yo no entiendo de otros puestos.
En fin un beso y nos vemos por los cines!
Comentario de Sandra hace 1 año y 20 meses
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Como siempre he disfrutado leyéndote. Aunque podría decir que discrepo en un aspecto: el cine sí es caro. Y encima, como tú muy bien dices, debes de aguantar, en la mayoría de los casos, gente que va a pasar la tarde, los que yo llamo acomodados al clima, en verano encuentran ese aire acondicionado que seguramente no tienen en casa y en invierno, aprovechan para entrar en calor y a los que les da igual la película, y mucho peor a los que no les importa nada los que sí han ido por verla. Me gusta la nueva función que propones del acomodador, sí, sí, muy acertada. De todas formas, no sé yo, pero al menos en mi ciudad hace ya algunos años que no existen, todo se está informatizando en exceso y anulando así, ciertos puestos de trabajos necesarios y más para los que ya no lo eran desde el principio. Reconozcámolos la sociedad se transforma, el capitalismo reina por encima del ser humano, por tanto, ¿por qué tendrían que velar por nuestro bienestar en el cine?, quizás es que tiene razón el gran maestro Ismael Serrano y en las grandes ciudades hay más radio-taxis que sentimientos.
Un beso, guapoComentario de Susana hace 1 año y 20 meses
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Voy a ser breve, y perdonar que os tutee , leyendo lo escrito por todos todavía os preguntáis porque la gente acude menos a las salas de proyección y mas a los videoclub?. Los propietarios de esas cadenas cada vez se quejan más de que acuden menos espectadores (esto es la merluza que se come la cola). La respuesta esta clara. Iñaki dice que el cine es barato y yo digo claro pero en las salas de proyección de antes (llamados Cines) donde el respeto entre los espectadores era eso, respeto ,y no la cultura angloamericana de las salas de proyección donde se come se bebe se fuma y lo de menos es lo que estén proyectando,a la sala de proyección se va a pasar el rato y a comer que para eso los propietarios de los antiguos cines han descubierto la cultura antes mencionada, que es más rentable que las entradas. En fin os dais cuenta de la teoría de la merluza (calidad-precio) .No si al final veremos salas de proyeccion donde la sufrida figura del acomodador (que antes su mision solo era la de acomodar al
espectador en su butaca ) ahora nada mas entrar nos dará la carta y al tomar la comanda nos preguntara si "el perrito caliente" lo tomamos con mostaza o sin ella o por el contrario la hamburguesa la queremos poco o mucho echa. Esto es la metamorfosis de las salas de proyecion-comida, en las de comida-proyeccion,
Desde luego a mi no me van a pillar en esas llamadas salas de proyeccion, yo prefiero lo de antes, los cines donde los acomodadores eran eso acomodadores no técnicos de salas de proyección -comida o viceversa.
Un saludo a todos y en especial a ti IñakiComentario de Jesus Garaio hace 1 año y 20 meses
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