Estado de miedo
Iñaki Bahon - 29-06-2006 02:59:56 | Categoria: General
La última novela de Michael Crichton, Estado de miedo, utilizada como excusa para divagar.Acabo de leer la última novela de Michael Crichton, Estado de miedo.
Crichton no es un escritor demasiado hábil en lo referente a la utilización del lenguaje, y sus personajes resultan excesivamente planos y simples (en esta obra la caracterización de los malos es realmente maniquea y facilona), pero ello no le ha impedido escribir novelas brillantes, como Parque jurásico, Sol naciente, El gran robo al tren o Acoso. Desde mi punto de vista sus principales méritos consisten en saber construir tramas interesantes y tratar conceptos complejos (casi siempre científicos) de forma didáctica y accesible.
En el caso de Estado de miedo el tema de fondo es la ecología, y el enemigo está aquí encarnado por un grupo ecologista radical dispuesto a provocar todo tipo de catástrofes naturales para ganar así más adeptos a su causa, y poder recaudar así mucho más dinero. Y si decía antes que los libros de Crichton siempre resultan didácticos, en este caso, a pesar de no encontrarnos ante una de sus mejores obras, lo que se nos cuenta resulta realmente sorprendente.
Todos sabemos que el calentamiento del planeta causado por la contaminación es un hecho; todos sabemos también que el ritmo de extinción de especies está acelerando por culpa del hombre; sabemos que los polos se funden, y que el nivel del mar está subiendo, lo que va a provocar grandes catástrofes a corto plazo; y todos sabemos también que cada vez se producen más fenómenos meteorológicos catastróficos, como tornados, tormentas, huracanes, etc. Todo el mundo sabe todo esto.
Pues bien, Michael Crichton niega que todo esto sea cierto, y rebate con abundante documentación todas estas catastrofistas profecías.
El autor asegura que la teoría del calentamiento global es sólo eso, una teoría, y que las supuestas pruebas existentes no la avalan en absoluto. Expone datos que muestran que la temperatura de numerosos y diversos puntos del planeta prácticamente no se ha modificado a lo largo del último siglo y medio (haciendo notar, además, que aunque se demostrase que las temperaturas suben o bajan, sería muy difícil determinar las causas; el planeta ha sufrido cambios climáticos desde su inicio, desde mucho antes de que existiese el ser humano ¿cómo demostrar que cualquier cambio pueda ser causado por el hombre?). Asegura también que el número de fenómenos atmosféricos catastróficos se mantiene estable, que los polos no se funden, y que, desde luego, el nivel del mar no sube. En cuanto a la supuesta extinción masiva de especies, Crichton argumenta que el ser humano aún no ha desarrollado métodos de observación lo suficientemente eficaces como para determinar cuántas especies existen, por lo que resulta extremadamente difícil calcular porcentajes de extinción.
El escritor, en resumen, critica en su libro el catastrofismo de numerosos colectivos ecologistas cuando, según él, no existen datos que demuestren que sus malos augurios tengan fundamento. Habla de experimentos científicos cuyos resultados se ven sesgados dependiendo de quién los financie, critica que se utilicen resultados obtenidos por simulaciones por ordenador como si fueran datos reales, cuando es sabido que estas simulaciones no son demasiado fiables, afirma que no pueden tomarse en serio estimaciones a décadas vista, cuando aún somos incapaces, por ejemplo, de predecir el tiempo que hará de aquí a un mes.
Por supuesto que Crichton está a favor la defensa del medio ambiente, y de dedicar fondos con fines ecológicos, pero rechaza las visiones más pesimistas del movimiento verde.
Evidentemente todo lo que dice Crichton es cuestionable, claro. Habría que consultar la numerosa bibliografía que cita al final del libro para comprobar su rigor. Pero, sea como sea, se esté o no de acuerdo con todas sus afirmaciones, no se puede negar que el libro despierta muchas dudas.
Es, desde luego, una obra polémica, que no sé si habrá despertado debates en EEUU, pero que en nuestro país no ha generado, que yo sepa, ninguna polémica. Al parecer no hay espacio en nuestra sociedad para polemizar sobre más de un best seller a la vez, y como todos estábamos demasiado ocupados discutiendo si Jesús tuvo o no hijos, no nos ha quedado tiempo para intentar averiguar algo más importante, si las teorías ecologistas que todos aceptamos, son o no fiables.
¿Y si Crichton está en lo cierto? ¿Y si todos augurios con los que nos asustan careciesen de fundamento?
Entonces, se pregunta uno ¿cómo es que estas teorías han arraigado tan profundamente en nuestra la sociedad?
Culpables
Primero, y siempre según el libro, estás ideas han calado porque a ciertas organizaciones ecologistas les interesa. Las grandes, fueran cuales fueran sus ideales iniciales, son ahora empresas que necesitan fuertes sumas de dinero para funcionar. Sus ingresos proceden principalmente de subvenciones y de donaciones, y para conseguir que la gente done dinero es necesario recurrir a mensajes contundentes. Decir que es posible que el nivel del mar suba un centímetro a lo largo del próximo milenio no mueve a la acción, ni hace que nadie se rasque el bolsillo; para eso hay que afirmar cosas como que la mayor parte del planeta se va a inundar de aquí a diez años.
Culpables son también los medios de comunicación que, necesitados de noticias impactantes para competir unos con otros, no dudan en lanzar como hechos probados lo que no son, en muchos casos, más que teorías de dudoso rigor. Hoy en día los medios apenas contrastan la información que reciben, y si hablamos de temas científicos que requieren de gente con sólida formación para manejarla, el tratamiento que se le suele es lamentable.
Estas actuaciones de los medios encuentran el público ideal en esa masa de televidentes (está claro que lo que más aborrega es la televisión) que se traga todo lo que emite la caja tonta, dando por cierto todo lo que allí aparece, por absurdo que resulte, sin analizar ni por un instante si lo que cuentan tiene o no sentido. Y, una vez instalada la mentira en sus cabezas, resulta casi imposible sacarla, por muchos argumentos que se esgriman. Al final la gente cree lo que quiere creer, independientemente de las pruebas. Esa es la gente que cree que los aditivos que se añaden a los alimentos actuales nos están envenenado, y que antes la alimentación era más sana, a pesar de que ahora la gente vive ahora más tiempo que nunca, y llegan a mayor en mucho mejor estado. O quienes apoyan la teoría del calentamiento global argumentando que los inviernos eran mucho más fríos cuando eran niños que ahora, sin reparar en que: a) entonces vivían en el campo (donde hace más frío), y ahora en la capital; b) en muchos casos las viviendas de entonces carecían de calefacción; o c) en aquel momento no disponían de ropa adecuada para combatir las bajas temperaturas.
Otro culpable de esta situación es ese ente que se denomina el poder, sea religioso, político, o de cualquier otra naturaleza. Y aquí es donde dejamos atrás la cuestión ecológica, y nos adentramos en otros terrenos incluso más preocupantes.
Asustando a la peña
El poder siempre ha utilizado el miedo como herramienta para controlar a la población, ya que un colectivo asustado es mucho más fácil de manejar, como sabe perfectamente El Vaticano. Puede que la religión católica se base en el amor al prójimo, pero desde luego, la Iglesia Católica se ha construido sobre el miedo, creciendo a base de coacciones y amenazas, aterrando a la gente con las terribles consecuencias que en esta u otra vida tendrían sus actos. Esa gente, con tal de salvarse y sentirse segura, está dispuesta a acatar todo tipo de normas y, además, a soltar la pasta que haga falta.
En esta teoría de la utilización del miedo como herramienta de control, Crichton coincide con Michael Moore, quien ya hablaba sobre el tema en Bowling for columbine, o Fahrenheit 9/11. Moore comentaba que gracias a que los medios de comunicación ofrecen continuamente programas sobre violaciones, asesinatos, robos, detenciones, y demás, el país vive aterrado convencido de que va a ser asaltado en cualquier momento. Crichton asegura en Estado de miedo que la criminalidad en EEUU ha descendido continuamente durante los últimos 12 años, pero que, precisamente a causa de esta línea informativa que comentaba Moore, la gente está convencida de que el país es cada vez más inseguro.
Nuestras ideas, una vez más, se forjan en base a prejuicios, y no a datos objetivos y reales.
¿Y por qué alguien estaría interesado en fomentar este sentimiento de miedo? Fácil. Por ejemplo, para facilitar la venta de armas con el argumento de que son necesarias para defender tu hogar. Y, sobre todo, también para poder instaurar cierto tipo de gobierno: por ejemplo, el hacer que la población tema a los inmigrantes, a ciertas minorías raciales, o a ciertas ideologías, siempre facilita que se aprueben determinadas leyes que reporten más poder al poder.
Determinados partidos aspiran a ejercer sobre el ciudadano el mayor control posible. Para esto, o bien se instaura una dictadura, o bien, en un estado democrático, se crea tal clima de terror que la población está dispuesto a renunciar a sus derechos más esenciales con tal de sentirse seguro. Un ejemplo perfecto de este estado de miedo fue la cadena de acontecimientos generada por los atentados del 11 de septiembre en EEUU. George Bush utilizó la tragedia de las Torres Gemelas como excusa para justificar una acción militar que, según muchas fuentes, ya acariciaba mucho antes de los atentados. El miedo que desencadenó la masacre fue bien aprovechado por los republicanos: leyes restrictivas, recortes de libertades, detenciones injustificadas, intromisiones en la vida privada de los ciudadanos, abolición de derechos esenciales, guerras ilegítimas ... Y todo con la complacencia de la mayor parte de la población (que durante esos meses apoyó como nunca a su presidente), siempre dispuesta a sacrificar libertades a cambio de seguridad.
El 11-S fue tan apropiado para Bush que no faltó quien aventuró que el atentado había sido organizado por el propio gobierno republicano.
Vuelta al medievo: Señor, si así os place, yaced con mi hija que aún es doncella, pero protegedme del terrible invasor.
En cuanto al Apocalipsis que ciertos ecologistas auguran, Crichton no explica demasiado bien qué interés pueden tener los gobiernos para atemorizar a la población con estos terrores, pero sí indica una fecha precisa a partir de la cual los mensajes ecologistas empezaron a volverse más tremebundos y terribles. Según Estado de miedo el catastrofismo se disparó a raíz de la caída del muro de Berlín, como si una vez desintegrado el bloque comunista hubiera que inventar un nuevo enemigo, un nuevo coco con el que asustar a ese niño que algunos gobernantes creen que somos.
Producto nacional
Pero no hace falta irse hasta América para encontrar ejemplos de miedo masivo inducido. Aquí estamos asistiendo a un fenómeno similar. Desde que el PP perdió las elecciones (e incluso antes), los populares se han hartado de augurar todo tipo de catástrofes ante cualquier iniciativa política contraria a sus ideales. El matrimonio entre homosexuales, la experimentación con células madre, la eutanasia, la no obligatoriedad de la asignatura de religión, el Estatut de Cataluña, etc. Cualquiera de estos conceptos nos aboca a la hecatombe, al fin de la familia, al fin del estado, al fin de la sociedad tal y como la conocemos. En fin, al FIN.
Mariano Rajoy, y sus Jinetes del Apocalipsis (Zaplana, Acebes y Jiménez Losantos) tratan de acojonarnos con los horrores del azufre y el fuego eterno cada dos por tres. El caso es no dejarnos vivir tranquilos. Cuando gobernaron generaron una sensación de ahogo insoportable, y ahora se han convertido en los profetas del Armageddon, y todo, desde mi punto de vista, con fines puramente políticos. ¿Alguien duda que el objetivo de esta estrategia es el de conseguir un fin tan elevado como de recuperar el poder?
La peor muestra de esta oposición tan ruin se asomó como resultado del anuncio de alto el fuego de ETA. Era aquel un comunicado básicamente positivo que los ciudadanos esperábamos desde hace años, pero del que el PP no nos dejó disfrutar ni cinco minutos.
Uno de los pocos aciertos que puedo atribuirle al gobierno de Aznar fue su política anti terrorista, que presionó a la banda armada y a su entorno de tal manera que consiguió colocarla en una posición de debilidad nunca vista antes. Esta situación, sin duda, fue decisiva para llegar hasta este alto el fuego, y uno podría pensar que todas las fuerzas políticas deberían felicitarse del comunicado. No se trata de ser ingenuos y pensar que todo está ya solucionado, pero al menos había que afrontar la situación con esperanza, cosa que hicieron casi todos, menos el PP.
Los populares atribuyeron el alto el fuego a un supuesto acuerdo secreto entre PSOE y ETA, acuerdo que nadie ha podido demostrar que exista, y aunque los dirigentes socialistas hayan negado repetidamente que no han contraído ningún compromiso con el entorno radical vasco, el PP no ha variado su discurso. Ellos siguen erre que erre. Además de utilizar la demagogia para soliviantar a la ciudadanía más conservadora acusando al PSOE de hablar (increíble ¿hablar es criticable?), el PP se aprovecha de nuestra habitual amnesia histórica para criticar que el Gobierno de Zapatero tome medidas que en su momento ya llevó a cabo el de Aznar, quien conversó, fue conciliador con Batasuna, acercó presos al País Vasco, y, en definitiva, hizo lo que cualquier presidente tiene que hacer para tratar de conseguir la paz.
Tal vez se demuestre que Zapatero ha mentido, se demuestre que realmente ha asumido compromisos con ETA y Batasuna totalmente inaceptables, que se ha bajado los pantalones frente a los independentistas vascos, y que ha acordado con ellos vender España. Entonces habrá que obligarle a rendir cuentas, pero nada de eso se ha demostrado por el momento, por lo que todos deberíamos regalarnos un margen para la esperanza y la confianza.
Lo más triste de todo es que estoy seguro de que si este comunicado de alto el fuego se hubiera producido mientras gobernaba el PP, los líderes populares lo hubieran interpretado como un gran logro. Pero como es Zapatero quien gobierna ahora, lo que más parece preocuparles es que se interprete como un acierto del actual presidente. Siendo malo uno podría suponer que lo que realmente teme el PP es que la política de Zapatero consiga que el final del terrorismo vasco se convierta en una realidad, ya que eso le garantizaría continuar en el poder, y eso sí que no. Ahora han sacado la artillería pesada, y hablan de compromisos ocultos, de desintegración de España, de traición a las víctimas, de compartir objetivos con ETA. Se trata de repetir mentiras de forma que todo el mundo acabe por creerlas.
Toda una demostración de lo repugnante que puede ser la política.
A la luz de esta oposición de tan elevadas miras, no puedo evitar hacerme una pregunta cuyas posibles respuestas no dejan de darme un poco de miedo: si el PP hubiera ganado las elecciones tras los atentados del 11-M en Madrid ¿cómo hubiera administrado el temor generado por los atentados? Tal vez Aznar hubiera seguido el ejemplo de su gran amigo George Bush y nos hubiera ofrecido su versión de Guantánamo.
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En referencia a la novela del tal Michael Crichton, considero una verdadera estupidez lo que comenta en referencia a "las supuestas no modificaciones que experimenta el planeta", son hechos comprobados y creo que él no podría rebatirlos, pero bueno tiene que haber opiniones para todo, con respecto a los culpables e inocentes no creo que sea la indicada para decirlo, considero que cada uno hace su "labor" y no se puede prejuzgar a un culpable o inocente, pero lo que si que hacen bien es meter "miedo a la peña" como tú comentas, pero no solo unos cuantos (culpables), sino basicamente todos en general cada cual ,como te he dicho en muchas ocasiones, intenta llevarse el máximo posible con el menor esfuerzo, cosa que entiendo pero no comparto, ¿quien sabe lo que haríamos si tuvieramos su mismo poder?, no dicen que en la politica todo es válido, desde luego es la única regla que cumplen al pie de la letra.
Me ha gustado tú comentario. Un besazo.Comentario de Marta hace 2 años y 24 meses
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Decía Xavier Pastor,de Greenpeace, en 1996:
"Así que, claro, mientras nosotros sólo éramos un grupo de gente simpática que salvaba a las ballenas, todo iba bien. Pero en el momento e que...bueno...empezamos a forzar cambios en los mecanismos de producción, o crear un ambiente anti-PVC en la sociedad y a cerrar alguna central nuclear...entnces empezamos a ser una molestia importante.
La industria del PVC, con la que tenemos un nfrentamiento muy fuerte, ha contratado incluso para contrarrestar nuestra campaña en su contra a Burston Masteller. que fueron los que intentaron cubrir a Union Carbide cuando ocurrió la catástrofe de la India, y también a Exxon Valdez. Y le hicieron las relaciones públicas a la Junta argentina y a la chilena en el tema de los desaparecidos.
Necesitan separarnos de la opinión pública, desprestigiarnos.
Muchos de nosotros tenemos una formación científica. Pero además, hay un montón de otros científicos que nos asesoran.Saben que nosotros cumplimos un papel que ellos no pueden cubrir. Si trabajan para la industria, están absolutamente condicionados; tienen una muy justificable tendencia a ser muy precavidos. Greenpeace da un paso más que ellos. Llevamos diez años diciendo que el cambio climático está producido por los seres humanos a base de emisiones de Co2 y otras. Los mejores climatólogos del mundo, en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas, han estado analizando el tema. Y durante los últimos diez años han dicho:"no podemos todavía asegurarlo...parece que sí, pero no nos atrevemos, no hay evidencia científica para decir que esto ocurre..." hasta que en noviembre pasado (1995) lo han reconocido:"efectivamente, hay cambio climático".
No es que nosotros fuéramos más listos.Es que nosotros nos atrevimos a dar este paso, y ellos no, por naturales precauciones.
Hacemos informes, verdaderos tochos de denuncia y también de alternativas, hacemos un montón de ruedas de prensa presentando esos documentos y luego lo unico que sale en los diarios es un breve. Entonces te cuelgas de una pancarta en la reunión del Banco Mundial y eres la portada en todos los periódicos del mundo, y abres los telediarios en todas partes. Y la gente te pregunta:"Bueno...y, ¿por qué habéis hecho eso?" "Pues mira, por todo aquello que os hemos explicado" Y entonces puedes hablar del ozono y del papel del Banco Mundial. Pero si la gente se queda simplemente con unos tíos que se cuelgan porque el Banco Mundial es capitalista...pues no era esto, no...
Me parece que una sociedad que es incapaz de creer que haya una gente que hace cosas limpias, sin nada detrás, sin intereses políticos o económicos, es una sociedad enferma.
Es fácil caricaturuzarnos de catastrofistas, de apocalípticos, lo malo es que el tiempo nos va dando la razón. Si no existiera el movimiento ecologista la situación estaría mucho más deteriorada de lo que está. Yo creo que quien no vea que la situación de hoy es peor que la de hace cinco o diez años tiene que estar ciego".
Bueno. Es tan sólo un extracto de la entrevista, pero, pienso, bastante revelador. Y de hace diez añitos ya.
Crichton parece acusar a las "empresas" ecologistas de forzar el impacto para seguir alimentándose económicamente,pero, caray, el tipo lo hace con sus mismas armas sensacionalistas. Un tipo , además, cuyas novelas suelen escanciar esa tendencia con amplio derroche de pirotecnia. Y que, por añadidura, claro, gana una pasta.
Yo no sé si puede o no haber intereses en determinado miembros de determinadas asociaciones ecologistas, como ignoro igualmente los amigos o las influencias oscuras que sobre Crichton puedan ejercer otros personajes o empresas interesadas en calumniarlas.
Lo que sí creo es que la humanidad ha demostrado con creces su capacidad destructiva y de deterioro medioambiental, y el que haya suficientes voces académicas avalando teorías de cambio climático debería, al menos, ponernos en alerta.
Si es que queremos hacer algo, vamos.
Porque, en fin, ya sabemos que los humanos nos iremos a hacer gárgaras más temprano que tarde, bien por nuestros medios, o bien porque el la Tierra o el Sol se libren felizmente de nosotros como plaga planetaria.
Que se lo deben estar pensando ya, vaya.
Muy bueno lo del PP. Claro que, ¿qué se podía esperar de gente de tal catadura? Si unes a los restos latentes del nunca fenecido franquismo con sectas tipo "Legionarios de Cristo" se entienden muchas, muchas cosas. Leo ultimamente que preparan la resurreción (nunca mejor dicho) del nefasto Aznar. Con estos tipos sí que no hay futuro.
Un abrazo!
Comentario de Gantry hace 1 año y 23 meses
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