Piratas legales
Iñaki Bahon - 27-12-2005 00:16:55 | Categoria: General
Muchas veces se ha publicado que algunos productos se venden a un precio inferior a su coste por motivos comerciales, por ejemplo las impresoras o las maquinillas de afeitar recargables. Según esta teoría las compañías intentan distribuir la mayor cantidad de unidades de estos productos, aunque sea perdiendo dinero, para obtener beneficios vendiendo los correspondientes accesorios. Según esto, Canon no gana dinero vendiendo impresoras, si no gracias a los cartuchos de tinta de repuesto. Y Guillette vende las maquinillas muy baratas porque su intención es ganar dinero con las cuchillas.Otro de estos ejemplos de productos que se venden artificialmente baratos sería el de las videoconsolas. Cuando Sony, Microsoft o Nintendo lanzan una nueva consola están emprendiendo una aventura empresarial cuyos beneficios se derivarán de la venta de videojuegos.
Bien.
Según tengo entendido la ley prohíbe el dumping (la venta de artículos por debajo de su coste de producción), lo cual, en principio, podría hace dudar de que estas empresas realmente pierdan dinero con la venta de sus máquinas, aunque pudiera ser cierto si dentro de estos costes de producción no se incluyen las enormes sumas que se dedican a la promoción. Por otra parte, si tenemos en cuenta que estas máquinas no suelen ser precisamente baratas, cuesta creer que la venta de millones de unidades de estos aparatos suponga pérdidas y no beneficios.
Pero bueno, seamos benévolos y aceptemos que Sony, por poner uno de los ejemplos más notorios, realmente perdió dinero tras vender docenas de millones de unidades de su Playstation. Para corroborar o rebatir esto necesitaría conocer datos que, seguramente, tan sólo manejará la empresa japonesa.
Por lo tanto, si cuantas más videoconsolas se venden, más pierde la empresa ¿por qué intentar venderlas? Muy sencillo: cuantas más consolas se vendan, más usuarios comprarán videojuegos para ellas, lo cual si reporta beneficios. Sony tiene su propia compañía de programación de videojuegos, por cuya venta obtiene ganancias directas. Además concede licencias a otras empresas independientes para que programen juegos para sus máquinas. Lógicamente, cuanto mayor es el parque de consolas vendidas mayor será el precio que estas compañías tendrán que pagar a Sony, por lo que se entiende el interés de la empresa en vender cuántas más plataformas mejor, ya que eso supondrá una mayor venta de videojuegos.
Y aquí entra en juego el fenómeno de la piratería. Si en última instancia el negocio está en vender videojuegos, está claro que la comercialización de software pirata les hace la pascua a estas empresas, por lo que resulta lógico que hagan todo lo posible para acabar con el pirateo por todos los medios. Muy lógico.
Entonces ¿por qué no lo hacen?
Las videoconsolas que se vendían a principios de los 90, como la Megadrive o la Super Nintendo, utilizaban cartuchos como soporte para sus juegos, lo que dificultaba mucho el pirateo al común de los mortales. Por supuesto que las organizaciones criminales pueden hacer casi cualquier cosa, pero resultaba casi imposible que un usuario “normal” copiase un juego. Las cosas cambiaron con la siguiente generación de consolas. Mientras que Nintendo siguió manteniendo el soporte de cartuchos en su Nintendo 64, la Dreamcast de Sega, y la Playstation de Sony optaron por el soporte CD. Esto supuso el abaratamiento de los costes de producción de videojuegos (abaratamiento que, por cierto, no se notó demasiado en su precio final), pero también abrió la caja de Pandora del pirateo de videojuegos. Poco después del lanzamiento de estas consolas las grabadoras de CD ya se habían convertido en un periférico bastante común en nuestros hogares. Si a esto unimos la proliferación de las conexiones a internet, gracias a las cuales podíamos conseguir todo tipo de “parches” que permitían jugar con juegos copiados, nos encontramos con que muchos usuarios teníamos por aquel entonces a nuestro alcance todo lo necesario para realizar copias en nuestra propia casa. Por otra parte, comenzó a ser habitual encontrarse con “manteros” vendiendo juegos piratas a precios muy bajos.
El copiado ilegal se generaliza, y casi todos dejamos de comprar juegos originales.
Coincidiendo con este fenómeno, la Playstation de Sony se erige como vencedora absoluta de esta batalla entre plataformas, siendo la consola más vendida, a gran distancia de sus competidoras. Y no faltan las malas lenguas que dicen que esta victoria se debe, en gran medida, a lo fácil que resulta piratear juegos para esta consola.
¿Era beneficiosa esta situación para Sony? Es imposible saberlo. Supuestamente perdía dinero por cada consola vendida, y gran parte de los videojuegos vendidos eran piratas, así que el negocio no parecía tan boyante desde fuera, aunque para llegar a conclusiones más sólidas habría que saber cuál era realmente el porcentaje de juegos originales vendidos.
Pasan los años, y se produce un cambio de generación en las consolas. Sega abandona la competición, y es sustituida por un nuevo jugador: Microsoft, que se estrena en el sector con su X-Box. Tanto ésta como la Playstation 2, la nueva apuesta de Sony, utilizan como soporte para sus juegos DVDs, prácticamente tan copiables en cualquier hogar como los anteriores CDs. Si la copia ilegal de juegos fue una sangría en la anterior generación, ¿por qué Sony no hizo algo para protegerse más en esta ocasión? ¿Por qué no seguir, por ejemplo, los pasos de Nintendo?
Los creadores de Mario, fieles a su filosofía, lanzaron su Game Cube, la cual utilizaba unos mini discos específicos para su sistema que no se encontraban al alcance del público en general, por lo que su copiado resultaba prácticamente imposible para un particular. Por otra parte arrasaban el mercado de las portátiles con su Game Boy, consola que, en todas sus diferentes versiones, ha utilizado cartuchos. De nuevo la copia resultaba difícil.
Ahora Sony ha entrado por la puerta grande en el terreno de las consolas portátiles con su PSP, una maravilla tecnológica provista de una pantalla espectacular que permite jugar, reproducir vídeos y música, y que cuenta con un enorme potencial que tan sólo estamos empezando a vislumbrar. Por motivos de tamaño la PSP no puede utilizar discos de tamaño CD, por lo que Sony ha desarrollado los UMD, unos minidiscos específicos para su consola. Esta vez parece que el pirateo está complicado... si no fuera por las tarjetas de memoria. Permiten almacenar todo tipo de datos, y ya hay modelos de 2 gigabytes disponibles. En una tarjeta de esta capacidad pueden almacenarse varios juegos o películas, juegos y películas que resultan fácilmente descargables de internet gracias a las ya habituales conexiones ADSL, y que pueden transferirse rápidamente desde nuestro PC a la tarjeta de memoria de la PSP gracias a una conexión USB. Nunca piratear juegos y películas ha sido más sencillo, ya ni siquiera hay que grabar discos.
¿Era necesaria la comercialización de estas tarjetas de memoria para asegurar el éxito de la PSP? Por supuesto no puedo saberlo con seguridad, y es de suponer que si los mandamases de Sony lo han hecho así, tendrán buenas razones para ello. Pero no puedo evitar pensar que las diferentes Game Boy no requieren de ningún tipo de sistema de almacenamiento de datos para su funcionamiento, y su enorme éxito es un hecho indiscutible. Sony podría haber seguido sus pasos y haber diseñado su PSP como soporte para videojuegos y películas, que gracias a sus UMD podrían disfrutarse sin problemas. En estos terrenos su capacidad técnica hace de ésta una máquina fantástica. Pero Sony ha sido ambiciosa, y ha querido competir no sólo con Nintendo, sino tal vez también con Apple y demás fabricantes de reproductores portátiles multimedia, para lo cual sí era necesario un sistema de almacenamiento de gran capacidad. La cuestión es que esto le ha hecho vulnerable a la piratería, y no sé si los beneficios comerciales obtenidos por disponer de las tarjetas de memoria le compensarán de las pérdidas que le supondrá la piratería. ¿Es posible que no se hayan dado cuenta de esto? Sin duda lo habrán tenido en cuenta, por lo que es de suponer que los daños derivados del pirateo no son tan grandes como suele comentarse.
Se me podrá argumentar que no todo el mundo dispone de PCs y conexiones a internet para descargar y copiar archivos, y que somos minoría quienes disponemos de estas posibilidades, por lo que el resto se ven obligados a comprar juegos originales. No conozco estas cifras, pero tal vez sea verdad y los piratas caseros seamos pocos.
Este argumento podría reforzarse con otra observación: la mayoría de las empresas de videojuegos programan para las consolas de Sony juegos cuyo desarrollo cuesta auténticas fortunas. Desde luego que no lo harían si no obtuviesen beneficios, aunque resulta evidente que a estas compañías la piratería no les beneficia en nada. Cada juego ilegal vendido es una cuchillada en su cuenta de resultados, así que, a pesar de la venta ilegal, sigue habiendo beneficios.
No sé, tal vez todas estas divagaciones mías sean una estupidez, pero lo que está claro que sea Sony una de ellas o no, existen muchas compañías legales que se benefician del auge de la piratería. Sobre todo los fabricantes de grabadoras de DVDs, de discos vírgenes, o las proveedoras de conexiones de banda ancha a internet. La mayoría de nosotros no almacenamos tantos datos como para necesitar grabar decenas de discos. Si no fuera porque copiamos películas, vídeos y música en mp3, estas tecnologías no estarían tan extendidas. En cuanto a las conexiones a internet, está claro que el ADSL debe su extraordinaria popularidad a programas como el Emule y similares, que permiten intercambiar todo tipo de archivos. Nadie necesita una conexión de 20 mbs para recibir correos electrónicos idiotas o para chatear con gays con nick de mujer.
Con esto no quiero justificar la piratería, y espero que mi opinión al respecto quedara lo suficientemente clara en el artículo Piratas todos, que puede leerse en este mismo blog. Esto tan sólo es una reflexión que posiblemente carezca de base, pero que, por alguna razón, creo que tiene algo de cierto.
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No se si tu reflexión tiene o no base, pero indudablemente induce a pensar, y ademas mal....
Comentario de Consumidor irritado hace 2 años y 30 meses
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Como dice Consumidor, tu texto mueve a reflexion.
No hay suficientes dados como para llevar a una conclusión, pero si para poner la mosca detrás de la oreja.
Lo que está claro es que el tema de la pirateria es complejo, sobretodo por todos los intereses ocultos y las cosas que no se dicen.Comentario de blackonion hace 2 años y 30 meses
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Tokyo, 5/1/2006.
Circular negra.
Nombre en clave: Matar al mensajero.
Por la presente ordeno a todos nuestros agentes negros en el mundo que busquen y eliminen todo rastro físico e intelectual del sujeto:
Iñaki Bahón.
Firmado: Howard Stringer, CEO Sony Corp.Comentario de Andolini hace 2 años y 30 meses
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Las nuevas versiones de la PSP (firmware 2.01 en adelante) son inpirateables de momento
Comentario de Rafa hace 2 años y 30 meses
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