Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Donde no me llaman

Los héroes también se equivocan

Estamos acostumbrados a que los héroes y superhéroes se protejan (y protejan a los suyos), utilizando identidades secretas. Sabemos que Spiderman se oculta tras la fachada del alfeñique Peter Parker, o que el poderoso Superman se atrinchera tras las gafas del tímido y apocado Clark Kent. Pero también existen otros héroes que actúan a cara descubierta, sin esconder quiénes son en realidad. Así lo hacen, por ejemplo, los 4 Fantásticos, de modo que todo el mundo sabe que tras sus nombres de guerra se encuentra la familia Richards-Storm, así como su amigo, el rocoso Ben Grimm.
Pero no es necesario trasladarse al mundo de la fantasía para encontrarse con ejemplos de héroes sin máscara. En el mundo real también existen, y entre los más gallardos se encuentra nuestro ZP, o sea, José Luis Rodríguez Zapatero, quien lucha contra el mal a cara descubierta, luciendo una sonrisa imperturbable, sabedor tal vez de que, si fuera necesario, podría forzar la ya de por sí antinatural estructura de sus cejas hasta curvar el continuo espacio-tiempo, creando un vórtice que se tragaría a todos sus enemigos.
Hace unos días leí en un periódico que el presidente se reunió con los representantes de un colectivo de tartamudos que acudieron a él para quejarse de la discriminación a la que se encuentran sometidos dentro de la sociedad. Dado que este tipo de personas requieren bastante tiempo para poder expresarse (y espero que no se molesten por que diga esto), alguno de los presentes debió de mostrar su preocupación por el hecho de que el encuentro se prolongase en demasía, trastocando la, sin duda, apretada agenda de Zapatero. Pero ZP zanjó la cuestión utilizando una de esas frases épicas que, como buen héroe popular (valga la paradoja), también tiene su catálogo para anunciar que se lanza a la batalla en pro de los desfavorecidos. Frente al conocido y filosófico “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” de Spiderman; el muy profesional “Este es un trabajo para Superman”, del hombre de acero; o el festivo “¡Es la hora de las tortas!”, de La Cosa, Zapatero utilizó una sentencia igualmente inolvidable: “Aquí hay ciudadanos que me necesitan. Esto es lo más importante que tengo que hacer hoy.
De modo que Zapatero escuchó pacientemente las quejas del colectivo. Le informaron de cómo algunos tartamudos, por el mero hecho de serlo, son rechazados en puesto de trabajo que están sobradamente cualificados para desempeñar. El presidente, sintiendo como en su interior crecía imparable una profunda y justa indignación, decidió solucionar el problema inmediatamente, y decretó que se eliminasen las restricciones que, hasta ese momento, impedían que un tartamudo ocupase determinados cargos.
Por mi parte me quedé un poco intranquilo tras leer la noticia en el periódico, ya que, según entendí, el ejército y la policía eran algunos de los ámbitos en los que los tartamudos estaban discriminados, y donde, a partir de ahora, podrían acceder libremente. No sé a los demás, pero desde mi ingenuidad se me ocurre que resulta deseable contar en esos puestos con personas con cierta fluidez de palabra, para evitar así que un malentendido puede desatar una guerra nuclear, o un retraso a la hora de transmitir un mensaje puede acarrear un cierto número de óbitos. Pero claro, qué sé yo de todo esto. Lo importante es que parece ser que todos acabaron satisfechos tras la reunión. Otra misión cumplida.
Pero al igual que Spiderman contribuyó a la muerte de su amada Gwen cuando intentaba salvarla, y que un error de Reed Richards (Mr. Fantástico) convirtió a su amigo Ben en la monstruosa Cosa, Zapatero también comete errores.
No contento con poner en marcha las citadas medidas contra la discriminación, también manifestó su intención de conminar a los medios de comunicación para que en adelante se abstengan de utilizar la figura del tartamudo como recurso cómico.
De nuevo nos encontramos con un caso en el que la corrección política pisotea la libertad artística y de expresión. Hemos visto muchos (demasiados) ejemplos en las que distintas minorías han tratado (o conseguido) boicotear libros, películas o programas de televisión con el argumento de que daban una imagen negativa de sus integrantes, ya sea por su orientación sexual, por su raza, o por su lugar de procedencia. No sólo los asesinos del cine tienen que ser blancos y heterosexuales para que los gays o las minorías raciales no se te echen encima; ahora tampoco podemos hacer chistes sobre nada, porque siempre existe un colectivo dispuesto a soltarte los perros.
-Va un mariquita por la calle...
- No siga por ahí, ese chiste es inadecuado.
-Vale, a ver este: “Están un chino, un alemán y un suizo en un avión...”
-Cuidadito, se está adentrando en un terreno peligroso.
-¿Y ese de los dos bilbaínos que van buscando setas?
-¡Quite, quite! ¡Ni se le ocurra!


¿Qué pretende Zapatero? ¿Qué se censure, por ejemplo, una de las escenas más desternillantes de Un pez llamado Wanda? Pero lo peor es que la cosa no se quedará ahí. Es de suponer que tras invitar a que dejen de hacerse chistes sobre tartamudos luego se continuará con otros colectivos, de forma que no podrá utilizarse como recurso cómico la figura de una persona afectada por determinada enfermedad o minusvalía, así como representantes de colectivos religiosos, étnicos, sexuales, o animales
Desde luego la tendencia resulta preocupante. ¿De qué coño vamos a reírnos?
Y si todo esto es triste para los “usuarios” del humor, imagínense para los profesionales del sector, para los cómicos y guionistas de este tipo de obras, que a partir de ahora se van a encontrar, aún más, ante la posibilidad de que ZP arremeta contra ellos armado con su arco cigomático mutante.
Mi amigo Nacho (nombre ficticio) es un buen ejemplo de esta situación. Nacho escribe monólogos para distintos profesionales del humor, y en los últimos días, a causa del “Decreto Zapatero”, esta bastante nervioso ante la perspectiva de que sus últimos trabajos sean rechazados por los programas que suelen contratarle, ya que su obra suele ser bastante provocativa. Un ejemplo. Hace unos años un colectivo feminista bastante radical organizó un congreso, y Nacho, Dios sabe cómo, fue invitado como conferenciante. La última noche del congreso, después de que se hubieran celebrado conferencias y mesas redondas con títulos tan reveladores como “¿Quién les necesita?” o “Por qué somos superiores”, Nacho se subió a un estrado frente a quinientas mujeres muy envalentonadas, y comenzó su monólogo.

Las mujeres aseguráis que los hombres somos muy simples. Tenéis razón /(risas, murmullos de aprobación, y aplausos incipientes entre el público). Aún así no os cansáis de repetir que no nos entendéis. Por definición ¿no os convierte eso en estúpidas?

No es necesario aclarar que no pudo seguir hablando, y que de no haber salido corriendo de allí, su destino hubiera sido incierto.
Pues bien, hace unos días Nacho me dio a leer uno de sus últimos trabajos, un monólogo para uno de esos programas tipo El club de la comedia. El texto no trata sobre tartamudos, pero sí sobre ciegos, otro de esos colectivos sensibles con los que ahora hay que andar con pies de plomo. El monólogo me gustó, y me hizo mucha gracia, sobre todo cuando imaginaba lo mucho que podría ganar siendo representado por alguien como El Gran Wyoming o Enrique San Francisco, pero Nacho no las tenía todas consigo ya que, como digo, temía que esta ola de corrección política le deje sin trabajo.
Y es que lo cierto es que el monólogo en cuestión se las traía. Empezaba suave, preguntándose por qué está mal visto (valga la paradoja) que a los ciegos se les llame “ciegos”, y deba utilizarse la palabra “invidentes”, cuando la mayor organización que defiende sus intereses en nuestro país, la ONCE, utiliza la palabra “ciegos” en su nombre.
Luego ya entraba en calor.
-¿Os habéis fijado en que en muchos lugares públicos hay carteles de información en braille? –decía, más o menos-. Por ejemplo, hay un cartel que pone “No fumar”, y debajo, el mismo texto en braille. Y digo yo: el genio que ideo el invento ¿cómo coño supone que los ciegos van a enterarse de lo que pone? ¿Cómo van a saber dónde está el cartel? ¿Acaso imaginan que van a ponerse a recorrer con los dedos las paredes de todos los lugares en los que entran por si alguien les hubiera dejado algún mensaje?
Después explicaba que un inventor estadounidense había desarrollado una pantalla de cine para ciegos que en la parte inferior llevaba un panel en braille que iba describiendo las imágenes que aparecían en pantalla. Evidentemente todo esto era falso, pero tenía bastante gracia cuando el monólogo explicaba que varios ciegos se habían matado al chocar entre sí cuando corrían de un extremo a otro de la sala para poder “leer” lo que estaba sucediendo.
Por último, y siguiendo sacándole jugo al tema, el monólogo se preguntaba si los ciegos también están sujetos a la obligación de recoger de la calle los excrementos de sus perros (en este caso lazarillos), y si para esta tarea también se sirven del braille. Una imagen repugnante, es cierto, pero que tiene cierta gracia.

Lógicamente espero que Nacho no tenga problemas con su monólogo, y que todos demostremos sentido del humor, y también sentido común para distinguir lo que tan sólo es gracioso y divertido de lo que realmente es ofensivo y discriminatorio.
Yo, por mi parte, espero que los colectivos de ciegos no se enfaden por todo esto que aparece aquí. Aunque claro, si no se lo contáis ninguno de vosotros ¿cómo iban a enterarse?

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Hola Iñaki, creo que estas mal informado o informado a medias. Yo soy tartamudo desde pequeñito y estoy en la Asociación Española de la Tartamudez.

    Lo que comentas de "ZP decretó que se eliminasen las restricciones que, hasta ese momento, impedían que un tartamudo ocupase determinados cargos". No es correcto, lo que se ha hecho es que no por el hecho de ser tartamudo se cierre en banda cualquier acceso al ejercito, policia, etc... Para eso se han realizado pruebas para hacer un varemo de nivel de fluidez.

    Por lo tanto se podrá negar el acceso a ciertos trabajos en que si que influya la tartamudez (segun el nivel de tartamudez) pero se dará acceso a muchos otros en los que no afecta en absoluto. Por ejemplo, los mapas mas detallados que hay sobre el estado español són los del ejercito y te digo yo que esos mapas los puede realizar perfectamente una persona que sea tartamuda. Por otra parte ya sea en el ejercito, policia, etc.. hay muchos puestos administrativos o de otra indole que no necesitan ser desempeñados por personas fluidas. Tu crees que un forense tendría algun problema si fuese tartamudo? Acaso el muerto no entenderia lo que le esta diciendo o tendría prisa por irse? ;)

    Y ya que hablamos de ejercito.. crees que a los que usan de carne de cañon importa si son tartamudos o no?

    Yo personalmente ni dejando de ser tartamudo me gustaria trabajar allí, pero eso es elección de cada uno.

    En referéncia al humor y todo eso... te puedo decir que desde mi punto de vista se puede hacer muuuucho humor sin meterse con nadie, a mi me encanta Monty Pyton y creo que Un pez llamado Wanda es una gran película.. aunque salga el tartamudo.

    Creo que el error y lo que se intenta evitar es que se confunda el termino tartamudo con el de tonto. Espero que salga en alguna serie un tartamudo que sea como cualquier otro personage a nivel intelectual.

    Actualmente tengo 28 años y a mi ya me da igual lo que pueda decir o dejar de decir la gente, pero pienso sobretodo en los niños que tienen que sufrir las burlas de los demas y se me rompre el corazón.

    Si haciendo que los guionistas se estrujen un poco mas el celebro para no hacer siempre los chistes faciles sobre las calamidades de los demás ayudamos a que la infancia de un niño sea mejor.. que asi sea.

    Muchas gracias.

    Comentario de Daniel Picazo hace 2 años y 25 meses

  2. Otra cosa, a día de hoy aún no ha salido en ningún BOE ni nada la eliminación de dichas barreras. Juraria que son los artículos 192 y 193 o algo así. Se pensaba que estaba ya hecho desde octubre pero no, ahora se han dado cuenta de que aún no ha salido publicada dicha reforma y por tanto aún no es válida.

    Saludos

    Comentario de Daniel Picazo hace 2 años y 25 meses

  3. No sé, chicos. Como logopeda flipo con que haya alguna restricción laboral para contratar disfémicos! Me habeis dejado a bolos. Ahora yo vivo retirada en las montañitas y las únicas noticias de las que me entero son las del valle, así que no sabía nada de esa reunión.
    Daniel, me podrías explicar qué es lo que haceis en la asociación? Me interesa mucho.
    Un beso y a respirar bien, eh!

    Comentario de Lerenda hace 2 años y 25 meses

  4. No sé, chicos. Como logopeda flipo con que haya alguna restricción laboral para contratar disfémicos! Me habeis dejado a bolos. Ahora yo vivo retirada en las montañitas y las únicas noticias de las que me entero son las del valle, así que no sabía nada de esa reunión.
    Daniel, me podrías explicar qué es lo que haceis en la asociación? Me interesa mucho.
    Un beso y a respirar bien, eh!

    Comentario de Lerenda hace 2 años y 25 meses

  5. Hola Lerenda, pues en la asociación hay grupos de autoayuda, se establecen contactos con la administración para luchar como colectivo contra la marginación o las desventajas que padecemos, etc. Tambien hay un foro donde hablar de tartamudez, etc.. La web es http://www.ttm-espana.com/ Allí podràs encontrar información y noticias..
    Jo, que envidia lo de vivir en las montañas tranquila.. :)
    Besos, Daniel

    Comentario de Daniel Picazo hace 2 años y 25 meses


Recordar datos


Donde no me llaman © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.