Batman Begins
Iñaki Bahon - 31-07-2005 14:40:21 | Categoria: Películas
[Comentario sobre la nueva película del Hombre murciélago: Batman begins]Introducción
A veces las mejores obras son fruto de la desesperación. Nacen en situaciones en las que ya no se tiene nada que perder.
No estoy hablando de artistas torturados con almas desgarradas que pintan o componen sus mejores obras como fruto de la angustia vital que les devora. No hablo de espíritus sensibles y atormentados que, incapaces de soportar este mundo, se arrancan orejas o se bañan en el río con los bolsillos llenos de piedras. Hablo de algo mucho más prosaico. Hablo de dinero, de beneficios empresariales, de cuentas de resultados. Hablo de editores de comics que ven como una de sus colecciones se hunde en los abismos de las listas de ventas y deciden jugársela, apostar por última vez antes de cancelar una cabecera. Como cualquier empresario de éxito aplican la máxima de “si no está roto, no lo arregles”, y se resisten a introducir ningún cambio en las publicaciones que dan beneficios. Pero cuando un título pierde dinero, y todas las soluciones habituales fallan, sí están dispuestos a arriesgar, a contratar a gente nueva, a innovar, a explorar nuevos caminos. A cualquier cosa para volver a conseguir beneficios.
La mayor parte del mercado del comic estadounidense se la reparten dos editoriales: DC y Marvel. Son competidoras directas, no sólo por sus dimensiones, sino porque ambas basan sus publicaciones en el género de superhéroes, y las dos compañías han sufrido la crisis de alguna de sus colecciones varias veces a lo largo de su dilatada historia. En muchos casos las colecciones enfermas acabaron por morir, pero otras tuvieron más suerte, y fueron adjudicadas a autores que consiguieron, no sólo salvarlas, sino ofrecer algunas de las mejores páginas de la historia del cómic.
En ocasiones este impulso viene dado por la innovación, la incorporación a la serie de nuevos personajes o gracias a emocionantes historias que captaban el interés del público. Ese fue el caso de la etapa de Walter Simonson al frente de la colección de Thor, exitosa, en gran medida, gracias a ese nuevo personaje que era Bill Rayos Beta. O el de Chris Claremont como guionista de La Patrulla X, cuyo gran éxito se debió en gran medida (aparte de al prodigiosos trabajo de John Byrne como dibujante), a cómo manejó toda esa legión de nuevos superhéroes y supervillanos que escenificaron esa especie de culebrón que fueron sus lustros al frente de la serie.
Pero, en muchas ocasiones, si una serie se revitaliza no es gracias a saltos hacia delante. Todo lo contrario. A veces surge un escritor (si, lo siento señores dibujantes, pero en estos casos el mérito es casi siempre del guionista) que se detiene, mira hacia atrás, y se da cuenta que la solución está en fortalecer los cimientos. De esta forma John Byrne revitalizó a Superman, George Pérez a Wonder Woman, Peter David a Hulk, y el soberbio Frank Miller fue el artífice del renacimiento de dos grandes personajes: Daredevil, y Batman. Estos autores, conscientes de que el principal capital de una colección son sus personajes, decidieron estudiarlos, comprenderlos, dotarles de más profundidad e interés, y los presentaron al público de una forma que nunca había sido vista hasta entonces.
Ahora, con el estreno de Batman Begins, asistimos a un fenómeno similar. Sólo que esta vez el milagro de la resurrección se ha producido en las pantallas de cine.
Joel Schumacher, con la divertida aunque superficial Batman forever, y la atroz Batman y Robin, dilapidó el prestigio que había conseguido el sobrevalorado Tim Burton con sus sobrevaloradas y aburridas Batman y Batman vuelve. Las taquillas respondieron, pero la crítica se ensañó de tal forma con las últimas entregas de la saga, y el público quedó tan descontento, que la Warner Bros, dueña de los derechos cinematográficos del personaje, se lo pensó mucho antes de dar luz verde a otro proyecto que tuviera como protagonista al hombre murciélago.
A lo largo de estos casi ocho años ha habido muchos rumores sobre una posible nueva entrega de la serie. Así se habló de las posibles adaptaciones de la excelente novela gráfica Dark knight, de Frank Miller (algo que supondría un sueño para los aficionados), de la serie limitada Batman: año uno, también escrita por Miller, que sorprendentemente iba a dirigir Darren Aronofski, o ese Batman contra Superman, que iría a rodar Wolfgang Petersen.
Pero todo esto se quedó en nada. Por uno u otro motivo, la Warner no acababa de dar el “SÍ”, supongo que por temor a meter la pata una vez más.
Pero hay que tener en cuenta que en este negocio no era la productora cinematográfica la única empresa involucrada. DC (casa madre de Batman) también necesitaba una película del hombre murciélago.
Rivales
Tanto los personajes de Marvel como de DC han sido siempre muy atractivos para el cine, aunque han cosechado resultados desiguales en sus distintas adaptaciones. Durante los casi 20 años transcurridos entre el estreno de Superman y el lanzamiento de Batman y Robin, fueron éstos (todos ellos personajes pertenecientes a la DC) los únicos superhéroes que gozaron de adaptaciones dignas, y que cosecharon buenos resultados en taquilla.
¿Qué pasaba con la Marvel Comics? La editorial contaba entre sus filas con algunos de los supertipos más famosos entre los lectores, como Spider-Man, los 4 Fantásticos, los X-Men, Hulk, El Capitán América, etc., pero aún no habían sido capaces de dar el salto a la pantalla grande de forma digna. Aquellos capítulos televisivos de Spider-Man o La Masa que se estrenaron en nuestros cines, “cosas” como aquel Vengador, o burlas como El Capitán América de la cutrísima Cannon, o los Fantastic Four de la productora de Roger Corman (ésta última ni siquiera estrenada en España) son sólo anécdotas más bien tristes.
Aquella situación en la que DC ganaba por goleada a Marvel en las salas de cine no tenía ningún sentido, y, como era lógico, no duró demasiado.
Las tornas cambiaron drásticamente. Marvel aprovechó las dudas generadas por el ya comentado fiasco de Batman y Robin para lanzarse a fondo a la conquista de las pantallas, y en los siete años transcurridos desde que en el 98 se estrenase Blade, muchos personajes Marvel han contado con su propia adaptación. Spider-Man, X-Men, Hulk, Daredevil, El Castigador, Elektra, o Los 4 Fantásticos, son solo algunas de la larga lista de películas basadas en estos superhéroes, que pronto se verá ampliada con el estreno de El motorista fantasma, y de las correspondientes secuelas de muchos de los filmes antes citados.
Ahora los personajes Marvel dominan la cartelera, y, en general, con buenos resultados de taquilla. Y no hay más que echar un vistazo a la impresionante lista de proyectos que maneja Avi Arad, productor ejecutivo de todas las actuales adaptaciones de Marvel, para comprobar hasta que punto la productora está dispuesta a explotar el filón al máximo.
Por todo esto DC tenía la necesidad de recuperar terreno en un campo en el que Marvel le estaba ganando por goleada, en un apartado que trasciende de las meras ganancias que pueda obtener una película. Un filme de éxito supone, además de beneficios directos por su comercialización, también ganancias procedentes del merchandising, y un considerable aumento de las ventas del comic del personaje en cuestión, en gran medida gracias a la incorporación de nuevos lectores reclutados por la película, y en parte porque se aprovecha la publicidad generada por el filme para lanzar nuevas colecciones, reediciones, etc. Un bocado demasiado jugoso como para dejarlo escapar, por lo que DC ha vuelto a la carga. La editorial ha basado su contraataque en sus dos buques insignia: Superman y Batman. Mientras la nueva adaptación del Hombre de acero, Superman returns, que ya está en marcha tras haberse fichado para dirigirla al realizador Bryan Singer (paradójicamente, el responsable de las que casi todo el mundo considera las mejores adaptaciones Marvel, las dos entregas de X-Men), promete resultar muy interesante, el reciente estreno de la película que nos ocupa, la excelente Batman Begins, permite ser muy optimistas respecto al futuro de DC en el cine.
Se nos conoce por nuestros actos
Los principales responsables de la revitalización del Batman cinematográfico han sido David S. Goyer y Christopher Nolan. Goyer es ya todo un experto en las adaptaciones de comics de superhéroes. Entre otras películas ha colaborado en los guiones de las tres entregas de Blade, habiendo dirigido la tercera, y en la actualidad está trabajando en los guiones de la ya citada El Motorista fantasma y The Flash, película, esta última, que también está previsto que dirija.
Por su parte, Christopher Nolan es un director tal vez poco conocido por el gran público, pero que cuenta en su corta filmografía con obras que demuestran sobradamente su talento. Consiguió un gran reconocimiento de la crítica cuando escribió y dirigió Memento, una obra estructuralmente muy compleja que resolvió brillantemente. Su siguiente obra, Insomnia, a pesar ser menos valorada, tal vez por su condición de re-make, es también una obra excelente que demuestra la capacidad de Nolan para construir atmósferas densas, algo muy difícil de conseguir en el cine, y un logro que el buen espectador siempre agradece.
La colaboración entre los dos talentos ha dado como fruto una película densa y apasionante, basada en un guión en el que la información abunda y se dosifica de forma brillante, sentando los cimientos de los personajes.
El camino hacia la máscara
En demasiadas ocasiones salimos de ver una película con la sensación de que no se nos ha contado casi nada, de que no se han utilizado apropiadamente los recursos narrativos del medio, y que han pasado dos horas sin que sepamos sobre los personajes mucho más que cuando entramos.
No es el caso de Batman begins.
Antes de ver esta película la mayoría de los espectadores ya sabían que Bruce Wayne quedó huérfano al ser asesinados sus padres, y que esta tragedia tuvo como consecuencia que adoptase la personalidad del hombre murciélago. Este origen ya había sido contado anteriormente, sí. Pero nunca se había explicado. Es decir: ¿Por qué convertirse en Batman y no en otro? Bruce no es el único personaje de ficción que ha perdido a su familia de forma dramática, y ninguno de ellos ha seguido su camino. ¿Por qué Batman? ¿Por qué no convertirse en Superman? ¿Por qué no en el Punisher? ¿Por qué no en Harry Potter? ¿Por qué no en Bambi?
Otras versiones del personaje pasaron fugazmente sobre la muerte de los padres de Bruce, olvidando rápidamente este momento esencial para centrarse rápidamente a la acción, convencidos de que eso es lo que el público deseaba. En este caso se ha sabido valorar el potencial del personaje y apostar por él, centrando en Bruce Wayne, antes que en su enmascarado alter ego, la mayor parte del filme, haciéndonos entender cómo llegó a convertirse en un vigilante.
Por supuesto que resulta dramático que un niño pierda a sus padres, pero, al igual que en la vida apenas nos afectan las tragedias de aquellos a quienes no conocemos, en el cine resulta esencial que un personaje nos haya llegado para que podamos conmovernos con sus problemas. Nolan y Goyer lo saben perfectamente, por lo que, antes de matarlos, nos muestran la envidiable relación que Bruce mantiene con sus padres (sobre todo con su padre, Thomas Wayne, un hombre de principios, honesto, y excelente cabeza de familia). Esta presentación de personajes es tan efectiva, que no podemos por menos que conmovernos ante la imagen de ese niño junto al cadáver de sus padres. A partir de ese punto se nos van ofreciendo todas las piezas que acaban desembocando, irremediablemente, en el nacimiento de Batman.
El inteligente guión muestra los pasos que llevan hasta la máscara del murciélago. El lógico ansia de venganza se transforma en algo superior: el deseo de justicia, una justicia al margen de una ley corrupta que no funciona. Una justicia que no puede impartir como Bruce Wayne, en primer lugar porque eso pondría en peligro a sus allegados, y, en sobre todo, porque la justicia es un concepto demasiado importante como para ser representado por un hombre. Debe utilizarse un símbolo, un símbolo que aterroriza al propio Bruce: un murciélago. Más terrible aún: un hombre murciélago.
Los autores de la película están tan seguros de las posibilidades del personaje de Bruce Wayne que se centra en él, en su evolución, en sus motivaciones. Transcurre casi una hora de metraje hasta que el protagonista se pone el traje, y parece casi unánime la opinión de que es precisamente esa la mejor parte de la película. Este enfoque del guión, centrado en el hombre antes que en el héroe, remite inevitablemente de nuevo a Frank Miller, cuyo Año cero inspira todo el argumento, pese a no tratarse de una adaptación de la historia que se nos contaba aquella serie limitada. Además, para seguir estableciendo paralelismos con la obra de Miller, Batman es aquí un auténtico Dark Knight, un personaje de la oscuridad que es tratado, en algunas escenas, como un vampiro, una criatura del género de terror, pues es ése el sentimiento que intenta infundir a los criminales, algo que nunca había quedado tan de manifiesto como en esta ocasión.
Un solitario bien acompañado
Si el guión y la realización son dos de los pilares en los que se sustenta Batman begins, sin duda, otro de ellos es el extraordinario casting.
A la cabeza del reparto está, por supuesto, Christian Bale, cuya candidatura para interpretar a Bruce Wayne fue en general bien recibida. Frente a los debates por la selección de personajes de anteriores entregas (ni Michael Keaton, ni Val Kilmer, ni, mucho menos, George Clooney, despertaron el entusiasmo entre los aficionados, por decirlo suavemente), parece que Bale gustó, a priori, a la mayoría. Estoy convencido de que casi todos los escépticos habrán quedado convencidos tras ver la película, en la que el actor, además de ajustarse perfectamente a las necesidades del guión, realiza uno de los mejores trabajos de su carrera. A la vista de los resultados, creo que ha demostrado ser una magnífica elección, para mí, sin duda, la mejor hasta la fecha, pese a tratarse de un actor que no trasmite demasiado calor.
Pero además del protagonista tenemos un puñado de excelentes personajes secundarios estupendamente escritos y aún mejor interpretados.
Gary Oldman siempre me ha caído gordo por su excesivo histrionismo y autoasumida genialidad, pero debo reconocer que resulta muy convincente en el papel del futuro comisario Gordon, e incluso estoy dispuesto a perdonarle si sigue en esta línea.
El talento y la impresionante presencia de Liam Neeson convierten a su personaje en un doble peligro para Bruce Waye: por un lado, evidentemente, porque interpreta a ese Ra's Al Ghul, enemigo mortal de Batman, y también porque es capaz de comerse a Christian Bale en la pantalla en cualquier momento. Magnífico.
Aunque no se ha reparado demasiado en este detalle, siempre ha resultado un poco absurdo que Batman se fabricase sus propios cacharrillos, o que, en el mejor de los casos, no se supiese de dónde los sacaba. Batman Begins ha afrontado el tema, y para resolverlo se ha creado el divertido y oportuno personaje de Lucius Fox. Poco puede decirse de su intérprete, Morgan Freeman, quien ha alcanzado ese estatus de actor que siempre está bien, haga lo que haga, uno de esos intérpretes que resulta tan querido y familiar para el público que, inevitablemente, nos creemos cualquier papel que interprete. Una gozada.
Tal vez el personaje de Katie Holmes pueda parecer el más superfluo dentro de la película, pero creo que no se trata de una apreciación del todo justa. Además de convertirse en el elemento romántico de la película, tiene su peso dentro de una de las principales líneas argumentales de la película, la lucha judicial contra el mafioso Carmine Falcone (estupendo Tom Wilkinson), y resulta clave en la evolución de Bruce Wayne. Sin duda el hiper-publicitado romance que Holmes mantiene con Tom Cruise está actuando en contra de la guapa actriz, haciendo que se menosprecie su correcto trabajo, y grajeándole también la animadversión (¿envidia?) de muchas y muchos espectadores.
No quiero extenderme demasiado en este apartado, pero lo justo es citar también el nombre de otros secundarios que también resultan estupendos, y cuya presencia contribuye a dar solidez a la película. Me gusta particularmente los buenos resultados que Linus Roache consigue con su breve aparición como Thomas Wayne, una lección de cómo construir un personaje con unos pocos trazos. También Cillian Murphy cumple bien con su función, y su extraño y ambiguo aspecto le hacen muy adecuado para su papel de malvado psiquiatra. Y, por supuesto, resulta agradable volver a recuperar en una película de primera categoría a un Rutger Hauer bastante perdido en los últimos lustros.
Por último, para quienes teman que me esté olvidando de alguien, tengo que decir que estaba dejando lo mejor para el final: Alfred. El mayordomo de los Wayne siempre ha sido una mezcla de padre y Pepito Grillo para su último señor. Un amigo incondicional siempre dispuesto a coser sus heridas y a poner sus pies en el suelo gracias a sus mordaces comentarios. Pues bien: no se puede expresar con palabras el lujo que supone contar con Michael Caine para este papel. El actor británico es ya de la familia, y se encuentra por encima del bien y del mal, consiguiendo que cada interpretación sea una lección de profesionalidad y sencillez. Imagino que Nolan experimentaría un orgasmo cuando Caine aceptó el papel, y no es para menos. Su trabajo es sencillamente magnífico, sarcástico cuando hace falta y emotivo cuando se requiere. Toda una lección de interpretación. Con ustedes, el Alfred Pennyworth definitivo. Nunca habrá otro mejor.
Conclusión
Desde que comenzaron a exhibirse las primera fotos y carteles promocionales de este Batman Begins ya pudimos intuir que se avecinaba algo bueno. Durante una época existió el riesgo de que en Joel Schumacher dirigiese una nueva entrega de la serie tras Batman y Robin en la que, a juzgar por la línea que había trazado, incorporase algún nuevo personaje, como bat-perro, y tal vez un bat-perro gay. Afortunadamente ya podemos dormir tranquilos. Aquella triste etapa parece definitivamente superada gracias a este Batman begins que es, desde mi punto de vista, la mejor adaptación de un superhéroe de cómic desde el Superman de Richard Donner (si hablamos de superhéroes en general tendría que incluir en la terna a El protegido). Tal vez resulte inmaduro, innecesario e injusto ubicarla dentro de un hipotético ranking de películas de superhéroes, ya que juzgarla tomando como referencia sólo obras de este subgénero supone menospreciar una película estupenda que desde mi punto de vista está entre las mejores del año.
Se trata de una película para todos, ya que se preocupa de explicar los porqués para todos aquellos que, a diferencia de los lectores de comic, no aceptan alegremente que alguien se pongan unas mallas y se ponga a luchar contra el crimen. Se explica el personaje, y se le coloca en un entorno realista, dentro de lo que cabe. Ejemplos de esto son la presentación de Lucius Fox, el particular Q de Bruce Wayne, o el espectacular nuevo diseño del Batmovil, menos elegante que anteriores versiones, pero mucho más funcional.
La película, como se deduce de su título, comienza de cero, ignorando el estilo visual y narrativo de la anterior etapa, y tomando la aplaudida decisión de resucitar un Joker que nunca debió morir, mediante una escena que pone la carne de gallina al aficionado del género.
En cuanto al tema de la fidelidad, tan debatido en este tipo de adaptaciones, tampoco hay mucho de qué quejarse. Existen licencias, sí ¿y qué? Las colecciones de comics de superhéroes que, como Batman, llevan décadas publicándose, se traicionan continuamente a sí mismas, por lo tanto, exigir fidelidad a su adaptación cinematográfica resulta tan absurdo que ni siquiera voy a abordar la cuestión. Personalmente paso de ese debate. Prefiero centrarme en los aspectos positivos de esta magnífica película que consigue una atmósfera densa que mantiene durante toda la película gracias a su guión, dirección, y a la estupenda música de Hans Zimmer y James Newton Howard, una obra que mantiene un tono dramático y épico muy ajustado, que no llega a ser pedante, demasiado solemne, o ridículo, como sucede muy a menudo.
Es cierto que no se trata de una película perfecta, y que su fotografía es demasiado oscura en algunas ocasiones, y que las peleas (una vez más) resultan confusas, pero la nota final no puede ser otra que sobresaliente. Tan sólo nos queda armarnos de paciencia y esperar que la secuela llegue cuanto antes, porque, ahora que ha comenzado, queremos que Batman continúe.
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Me asombra la capacidad que tienes para recopilar datos y como los tratas, no sé si eré la pelicula pero lo que si sé es que algo he aprendido de comics.
Comentario de a hace 2 años y 35 meses
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Me asombra la capacidad que tienes para recopilar datos y como los tratas, no sé si eré la pelicula pero lo que si sé es que algo he aprendido de comics.
Comentario de Alma hace 2 años y 35 meses
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Otro buen artículo de Iñaki Bahón. ¡Ya era hora mamomencete! En general suscribo el 100% de lo que expones con respecto a la película. Llevo un par de semanas defendiendo este "Batman begins" en varios foros, y has dado en el clavo de mis argumentos. Sobre todo en uno: este es el Batman que esperaba y, aunque no es perfecto, deja abierto el camino para seguir mejorando. Sólo un "pero" a este deseo: estoy totalmente de acuerdo en que el casting de actores ha sido estupendo, y que es una de las bases de los excelentes resultados de la peli, pero suelen ser estas películas una flor de dos pétalos, es decir, los actores tienden a renegar del personaje tras dos entregas. Y de los pequeños cambios al inicio de la cadena resultan grandes cataclismos al final. Por otra parte, estoy de acuerdo contigo en que la acción está muy mal filmada, y añadiría que la secuencia final es un poco larga y sin tensíón. A modo de ejemplo, te has dejado en el tintero una peli de superhéroes que sí consigue mantener la tensión y convertir la butaca del cine en un hormiguero de hormigas asesinas: "Los Increíbles". ¿se puede conseguir el mismo efecto en el celuloide tradicional (ver, soporte digital)? Yo creo que sí, y si no repasemos las videotecas... ("¡Indyyyyy!"). Estupendo artículo Iñaki, aunque veo que te alejas un poco del comentario fílmico y te adentras en el reportaje periodístico. Está muy bien. Un abrazo.
Comentario de Andolini hace 2 años y 35 meses
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