La dignidad de las putas
Iñaki Bahon - 10-04-2005 23:24:40 | Categoria: General
En esta feria de monstruos en la que se ha convertido la televisión en los últimos años, infestada de programas que se dedican a criticar a todo el mundo sin ningún tipo de respeto, uno escucha cosas que, no por habituales, resultan menos escandalosas.Los famosos (o populares, o conocidos, o como se les quiera llamar) parece que no tengan ningún derecho, y que puedan ser objeto de todo tipo de acusaciones sin que ninguna autoridad les ampare. Entre otras lindezas que se comenta de ellos es habitual que de alguna actriz, modelo, presentadora o cantante, se diga que ha ejercido la prostitución en algún momento de su carrera (nunca mejor dicho).
Enseguida se matizan estas palabras, claro, más que nada porque se carece de cualquier prueba consistente que sustenten estas implicaciones, por lo que hay que tratar de quitar hierro al asunto diciendo todo tipo de tonterías no sea que vuelen las demandas.
“No tiene nada de malo ¿eh?”
“Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo.”
“Aquí no juzgamos.”
Y la que sin duda es mi majadería favorita: “Que quede claro que la prostitución es una opción tan digna como cualquier otra”.
¿Lo es?
Por supuesto que no. Esto sólo se dice para quedar bien, claro, parecer guay, políticamente correcto, y demostrar que se posee una mente liberal y moderna. Pura fachada, en realidad, porque nadie se cree lo que dice.
Me gustaría ver la reacción de cualquiera de estos hipócritas tertulianos librepensadores si su hija se les presenta con una duda: “No sé si estudiar medicina, o hacer la calle.”
¿Alguno contestaría: “Cariño, elige tú. Las dos son opciones muy dignas”?
Me temo que no.
Desde mi punto de vista ser puta no tiene nada de digno. Quien lo sostiene tal vez lo haga con la mejor intención, pero está totalmente equivocado. Equivocado, porque está confundiendo la profesión con la persona que la desempeña, y no son conceptos equivalentes. De la misma forma que existen personas despreciables que se dedican a profesiones dignas, una ocupación degradante no significa que quien la desempeña sea alguien censurable como ser humano.
Los esclavos negros que trabajaban recogiendo algodón vivían y trabajaban en condiciones inhumanas, indignas. Igual que los prisioneros judíos que se hacinaban en los campos de concentración nazis, o los niños reclutados por ejércitos tercermundistas. Son sus condiciones de vida las que resulta (o resultaban) indignas, no ellos, que pueden ser personas maravillosas, íntegras y válidas. Personas totalmente dignas que se han visto obligadas, por las causas que sean, a vivir así.
Las prostitutas están en esta situación.
Es posible que las pocas “privilegiadas” que eligen a sus clientes y cobran grandes cantidades de dinero por sus servicios, sean muy felices. Pero personalmente dudo que sea así ni siquiera en esos casos. Me temo que la sexualidad es algo demasiado íntimo, demasiado ligado con las emociones y sentimientos como para que pueda comerciarse con ella sin sufrir secuelas. Y si se ha conseguido desconectar estos aspectos hasta el punto de que acostarse con un desconocido por dinero no haga daño, significa, sin duda, que el daño ya está hecho.
De modo que cuando escucho que la prostitución es un trabajo tan digno como otro cualquiera, se me revuelven las tripas. No porque censure a las propias prostitutas, al contrario: me horroriza la situación de muchos miles de mujeres obligadas (por las circunstancias o por algún hijo de puta) a vivir en estas condiciones terribles, y merecen mi respeto y compasión. Lo que me molesta es que esta tolerancia social hacia la prostitución en realidad sólo beneficia a quienes explotan a estas mujeres, bien sean las mafias que las secuestran, bien a los clientes que pagan por sus servicios.
Nunca entenderé a estos últimos, representantes de lo peor del género masculino, capaces de acostarse con una mujer en un siniestro Club de carretera, sin que el hecho de que seguramente esté siendo esclavizada les produzca ningún remordimiento.
Lo pienso y me entra la necesidad de darme una ducha muy caliente y enjabonarme bien.
Comentarios (1) - Referencias (0)
Referencias
Comentarios
-
No cabe ningún comentario Iñaki. No lo has podido explicar mejor. Me gustaría que ahora escribieras sobre el tipo de autoprostitución psicológica del sexo por el sexo del sábado por la noche que algunos y algunas practican. Será interesante conocer tu opinión.
Un besoComentario de Lerenda hace 3 años y 39 meses
.jpg)
