¿Para qué sirve encontrarse con un famoso?
Iñaki Bahon - 02-04-2005 13:30:14 | Categoria: General
Hoy me he cruzado por la calle con Ricardo Darín.Intentaba esconderse debajo de una gorra, pero ha sido inútil, claro. Se le reconocía perfectamente.
El protagonista de El hijo de la novia o Luna de Avellaneda es uno de los actores hispanos que más admiro, y oye, ahí lo tenía, rozándome el hombro al pasar a mi lado. De tú a tú. Le estuve viendo aquí en Madrid hace un par de años, cuando estuvo representando Art. Ahora ha vuelto con la misma función, y me lo he encontrado paseando por la calle.
En Madrid es habitual encontrarse con es que llamamos “famosos”, un saco en el que metemos a personas de muy distintas profesiones y diferentes méritos. Llevo viviendo aquí poco más de un año, y he visto a muchos personajes, alguno de ellos incluso respetables. Hoy mismo ha sido un día muy fructífero en este sentido. Poco antes de ver a Darín me he cruzado con Germán Palacios, otro de los protagonistas de Art; después he visto a la actriz María Asquerino por Chueca; al rato, en Goya he visto al torero Enrique Ponce subirse con su mujer en un Porsche Cayenne (los ricos son tan poco originales); y, como colofón, unos metros más allá me he encontrado con la madre de Rosario Mohedano, la concursante de Gran Hermano 6. Vamos, un día redondo para cualquier loca fanática.
En el gimnasio suelo ver al vidente Octavio Aceves, al presentador Arturo Valls, o la maciza Marlene Morreau. Por la calle me he encontrado con Ramoncín, Carlos Saura, Santiago Segura, Dinio, Pocholo... etc.
Y hoy me he cruzado con Ricardo Darín.
¿Y para qué me ha servido?
Para nada.
Muchas personas se vuelven locas de emoción en presencia de famosos, como si su cercanía fuera a contagiarles algo de su presunto talento.
No es mi caso. No entiendo estas reacciones.
Quiero decir: Darín es un actor magnífico y parece un tipo estupendo con quien me encantaría tomar un café y charlar veinte horas. Pero ¿de qué me sirve verle, sin más?
Él no me conoce de nada, y en realidad yo a él tampoco. ¿Qué sentido tendría que le saludase?
Yo soy muy reservado, y me pongo en su lugar y no le veo el sentido a decirle “¡Hola, Ricardo!”, como un gilipollas. Supongo que él, muy educado, sonreiría, me devolvería el saludo, y, sin dejar de caminar, pensaría “Otro pelotudo”.
No me serviría de nada, salvo satisfacer una especie de ego disfuncional.
Y tampoco iba a frotarme con él con la esperanza de adquirir por ósmosis algo de su talento. Descabellado.
Lo cierto es que encontrarse con famosos sólo sirve, en general, para compararnos con ellos y sentirnos inferiores o desgraciados.
Te cruzas con Gabriel García Bernal, y a quien dejas a tu espalda es a un joven actor de éxito mundial que ha tenido la suerte de salir con Natalie Portman. Mientras, tú te diriges a sellar la cartilla del paro.
Definitivamente estas cosas no contribuyen a que uno se sienta bien, precisamente.
Recuerdo una anécdota que me sucedió hace años, cuando aún vivía en Bilbao.
Leí en el periódico que Daniella Cardone estaba en la ciudad, y como aquello no es demasiado grande, me dije “¿Y si salgo a la calle a ver si me la encuentro y surge el flechazo? En las comedias románticas sucede constantemente”. Pues nada, que allí fui. Recorrí todo Bilbao, desde el Casco Viejo hasta Indautxu con la leve esperanza de ver a la diosa argentina.
Por supuesto no tuve éxito.
Tras unas horas de pasear me sentí hambriento y me metí en un bar a comer algo. Llevaba unos pocos minutos sentado en una mesa, ojeando el periódico, cuando ¿adivináis quién se sentó en la mesa de al lado?
Los Hermanos Calatrava.
En ese momento sólo me dio la risa. Después comprendí que aquello era una especie de señal, un mensaje que me mandaba el destino para que me fuera haciendo una idea de lo que me deparaba la vida. “Buscarás a la Cardone, pero sólo encontrarás a los Hermanos Calatrava”.
Simbólico y terrible.
Así que, insisto: no sirve de nada encontrarse con un famoso. Como mucho supone una anécdota que contar a los amigos, algo que comentar cuando se acaban los temas importantes, un simple cotilleo.
Por cierto... ¿Os he contado que hoy me he cruzado por la calle con Ricardo Darín?
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Uhmmm Iñaki pues yo sí me hubiera frotado con Ricardo Darín, aunque fuera por el tema ese de la ósmosis.
Hay que reconocer que tienes mérito no sólo por cruzarte con tanta gente famosa sino por saber quiénes son. Yo no reconozco a la mitad ni que me los pongan en fila con el nombre y el CV grapado en la frente.
Tengo que confesar que estoy escribiendo aquí porque a ti sí te conozco y tengo fundadas esperanzas de que te conviertas en famoso... así podré decir por lo menos que sé quién es uno!
Suerte con este sarao, has hecho mal en avisar a los amigos, esto se te llenará de una panda de lunáticos como yo : )Comentario de DiqueSí hace 3 años y 39 meses
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