Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Donde no me llaman

Underworld

Publicado anteriormente en www.cyberdark.net)
[http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=237 - 2003]

Underworld
EEUU 2003

Dirección – Len Wiseman
Guión - Danny McBride
Producción - Gary Lucchesi
Fotografía - Tony Pierce-Roberts
Música – John Frusciante -Paul Haslinger
Montaje - Martin Hunter

Intérpretes
Kate Beckinsale (Selene)
Scott Speedman (Michael Corvin)
Michael Sheen (Lucian)
Shane Brolly (Kraven)
Bill Nighy (Viktor)
Erwin Leder (Singe)
Sophia Myles (Erika)

Duración 121 minutos
Más información: http://www.imdb.com/title/tt0320691

Con todas sus pretensiones y todo su despliegue de efectos especiales lo único que sorprende de Underworld es su absoluta desfachatez a la hora de copiar elementos de recientes éxitos de taquilla.
De nuevo tenemos que darle la razón a William Goldam cuando asegura que en la industria de Hollywood “Nadie sabe nada”. Nadie tiene ni idea de qué es lo que hace que una película triunfe, y al no saber, a copiar. A copiar lo que ha funcionando en otras ocasiones.
Como digo toda la película nos suena, todo lo hemos visto ya antes, sólo que, ante tamaña desvergüenza y ausencia de originalidad, el conjunto produce aburrimiento e indiferencia (y tal vez un poco de indignación).
Así que bostezamos ante este diseño de producción tan trillado, comprobamos los mensajes del móvil mientras Kate Beckinsale da bonitos saltos, y, sin ninguna prisa, limpiamos los cristales de nuestras gafas durante las transformaciones de los licántropos (¿cómo es posible que con lo que han avanzado los efectos visuales en los últimos 20 años ninguna transformación haya superado aún a las de Un hombre lobo americano en Londres, o Aullidos?). Todo visto, hasta la ridícula forma en la que la protagonista acaba con el malo en la pelea final. Ese sistema de matar ya se había utilizado en Blade II, con la diferencia de que el sentido del humor de aquella película hacía que el tema fuera más digerible. Pero en Underworld no existe el sentido del humor.
La película pertenece (junto con Matrix) a ese grupo de títulos en el que está prohibido sonreír. Todo es demasiado serio, solemne y pretencioso como para introducir cualquier elemento humorístico. De modo que anestesiémonos los risorios, a quien se le mueva la comisura de los labios despedido del rodaje y a la puta calle. Un asco, vamos.
El sentido del humor, en su justa medida, es necesario. Es algo así como un antídoto anti-pedantería, un alivio para el espectador, y un seguro para la propia película, ya que sus defectos serán menos censurados si vemos que no se toma demasiado en serio a sí misma. Pero Underworld se toma muy en serio, como si estuviera aportando algo nuevo, sea en el fondo o en la forma.
¿Y qué nos ofrece, para concretar?
La película nos cuenta un episodio en la guerra que enfrenta desde hace siglos a unos vampiros que no parecen necesitar beber sangre, contra unos licántropos que, literalmente, están que se suben por las paredes (por imposible que ello nos pueda parecer a los profanos).
Los motivos de este antiguo enfrentamiento no se desvelan hasta el último tercio de la película, cuando el espectador ya está buscando algún objeto contundente para arrojar a la pantalla porque no entiende a qué viene todo aquello. Vamos, que te pasas hora y media preguntándote por qué #%$&@ se pelean esto bichos, y cuando te lo explican, resulta que es una estupidez.

Vas a un bar a desayunar. Pides un café y un donut. El camarero, en lugar de servirte todo a la vez, hace doce viajes para atenderte, uno cada cinco minutos: primero te trae el azúcar, luego un cuchillo, luego una cucharilla, el platillo, la servilleta, el donut, la taza... Un camarero así transmite torpeza y poca profesionalidad. Además corre el riesgo de que se te quiten las ganas de tomarte el desayuno, y te vayas sin pagar. Algo parecido sucede con el cine, salvo por el hecho de que los astutos exhibidores cobran por adelantado. Los guiones deben ser concisos y ajustados, y no se pueden permitir perder el tiempo. No se puede repetir elementos (conversaciones entre los mismos personajes, visitas a los mismos escenarios, conflictos por los mismos motivos) que resultan redundantes por no saber exprimir sus posibilidades de una sola vez. No se puede mostrar siete veces al mismo personaje para contar lo que podría haber contado en una sola escena, pero en Underworld los personajes se relacionan una y otra vez entre sí y tardamos en entender sus motivaciones ni los conflictos que los enfrentan. Desde luego no estoy hablando de dosificar la información para crear expectación en el (por eso se llama así) espectador. Hablo de un guión torpe y errático, con serias dificultades para concertar, y que no proporciona información al ritmo adecuado. Por este motivo la historia se vuelve morosa, confusa y pesada, y se necesitan dos horas para contar prácticamente nada.
Pero claro ¿a quién le preocupan la historia o el guión?. La película se apuntala en una serie de escenas supuestamente espectaculares, y en esa estética tan cool que últimamente se repite por todas partes. Todo son tonos fríos, imaginería neo-barroca, abrigos de cuero negro, gafas de sol, parafernalia paramilitar (unas indumentarias, a mi entender, totalmente confusas, ya que en algunos enfrentamientosno tenía claro quiénes eran vampiros y quiénes licántropos). Todo ello tratado con las herramientas al parecer imprescindibles para cualquier película de acción actual: millones de disparos (a cámara lenta), saltos imposibles (a cámara lenta), matadoras miradas a la cámara (a cámara lenta)... Eso sí, sin que nadie se ría (salvo los espectadores, claro).
En resumen, que nadie puede llamarse a engaño, ya que Underworld es todo lo que uno se teme al ver el trailer (por desgracia). Y lo más inquietante de todo es que la película triunfa en taquilla, por lo que que la secuela que se apunta al final, será inevitable.
Y claro, habrá que ir a verla.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


Donde no me llaman © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009