Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Donde no me llaman

Sky Captain y el mundo del mañana

(Publicado anteriormente en www.pasadizo.com)
[http://www.pasadizo.com/peliculas2.jhtml?cod=630&sec=3 - 2005]

Sky Captain and the World of Tomorrow
EEUU 2004

Dirección: Kerry Conran
Guión: Kerry Conran
Fotografía: Eric Adkins
Música: Robert Elhai
Montaje: Sabrina Plisco

Intérpretes
Gwyneth Paltrow (Polly Perkins)
Jude Law (Joe 'Sky Captain' Sullivan)
Giovanni Ribisi (Dex Dearborn)
Michael Gambon (Editor Morris Paley)
Omid Djalili (Kaji)
Laurence Olivier (Dr. Totenkopf)
Angelina Jolie (Capt. Francesca 'Franky' Cook)

Duración 106 minutos

Más información: http://www.imdb.com/title/tt0346156/fullcredits

Lo que más me sorprende de Sky Captain y el mundo del mañana, incluso más que el hecho de que su título sólo haya sido traducido a medias, es el absoluto vacío que oculta su atractivo envoltorio estético. Únicamente la ausencia total de imaginación que existe en las oficinas de los directivos de Hollywood puede explicar que este aparatoso capricho nostálgico haya obtenido financiación. Kerry Conran parece hacer un repaso a todas sus influencias cinematográficas y literarias, generando así una amalgama de elementos que a duras penas se mantiene unida. Los evidentes homenajes al cine fantástico de los 20-30, desde obras del cine mudo hasta King Kong, pasando por Horizontes Perdidos, o incluso por los dibujos animados de Superman de Max Fleischer de los 40 resultan evidentes al estudiar el periplo de los protagonistas. El Capitán Sky y la periodista Polly Perkins parten de Nueva York llegando hasta un mundo perdido al estilo Arthur Conan Doyle, visitando por el camino el nevado Nepal (con Shangri-la incluido), futuristas plataformas voladoras o lo más profundo del proceloso océano. Durante el trayecto son continuamente acosados por ejércitos de robots gigantes, futuristas naves espaciales, y criaturas prehistóricas de todo tipo, en lo que parece un esfuerzo casi obsesivo por parte de Conran por tocar todos los palos del cine de género de primera mitad del siglo XX.
Si revisamos En busca del arca perdida (que también supuso un homenaje a los seriales de aventuras por entregas de principios del siglo XX, sólo que mucho más afortunado) veremos como Belloq, el rival de Indiana Jones, muestra al héroe un reloj de bolsillo y le dice: “Mira esto: no tiene valor; sólo diez dólares a un vendedor ambulante. Pero si lo cojo y lo entierro en la arena durante mil años, ya no tiene precio.” Una sentencia que resulta muy interesante para este comentario: el interés de las obras a las que homenajea Sky Captain y el mundo del mañana es, en su mayor parte, tan sólo histórico, ya que han envejecido tanto que difícilmente se puede defender su calidad cinematográfica. Son una muestra de lo que se rodaba hace 60-70 años, con los escasos medios técnicos de los que se disponía, y ahí radica su principal valor, el arqueológico-cinematográfico. Ofrecer lo mismo en la actualidad resulta anacrónico y un poco absurdo, por mucho que el renovado envoltorio visual resulte muy atractivo. El diseño de producción de la película de Kerry Corran es fascinante, pero este único atractivo tan sólo puede mantener el interés del público durante unos minutos.
El guión de Sky Captain y el mundo del mañana es totalmente ramplón, y sus vacíos personajes se limitan a ir de A a B, luego a C, sin que haya progresión dramática de ningún tipo. Pese al indudable atractivo comercial (y estético, por qué no decirlo), del trío protagonista, y que Jude Law y Gwyneth Paltrow funcionan como pareja clásica, el deficiente guión, y la falta de caracterizaciones y diálogos mínimamente interesantes, hacen que la empresa haga aguas por todas partes, que los personajes no acaben de enganchar, y que la narración carezca de fuerza. Este homenaje resulta tan ingenuo, y naïf como aquellas obras a los ojos del espectador moderno medio, que desconoce casi por completo las fuentes de las que bebe y, por tanto, no puede valorar la película a través de la, en este caso, beneficiosa lente de la nostalgia.
De modo que así transcurre esta especie de enorme intro de videojuego escasamente divertida, hasta que asistimos al enfrentamiento con el supuesto enemigo interpretado por el difunto Sir Lawrence Oliver, resucitado (de forma poco espectacular, por cierto) por las nuevas tecnologías. No niego que tiene su gracia utilizar a un actor fallecido para interpretar a un personaje también difunto, pero resulta incluso más irónico comprobar que la misma técnica que tan sólo ha reproducido la imagen del astro, y no su alma, tampoco puede hacer que reviva el espíritu de aquellas aventuras que hicieron soñar a nuestros padres y abuelos. Actor y película son tan sólo vacíos cascarones de pixels.
Para seguir con las ironías, al final de Sky Captain y el mundo del mañana descubrimos que el enemigo no es humano, si no que la amenaza la suponen aquellas máquinas que programó el Dr. Totenkopf. Irónico desenlace para una película basada casi únicamente en un acabado visual obtenido gracias a los ordenadores: tanto en el guión de esta película, como en el cine actual, queda claro que la tecnología puede resultar una amenaza.
Desde mi punto de vista la película, aunque cuenta con un fascinante diseño, resulta absolutamente banal, y escasamente divertida, fracasando completamente en su intento de construir una gran aventura “como las de antes”, ya que la sensación de artificialidad que envuelve su estética invalida este digno propósito. Los personajes recorren de punta a punta el planeta, pero nosotros no podemos olvidar que toda la acción transcurre dentro del reducido espacio que existe dentro de un ordenador.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


Donde no me llaman © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009