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Donde no me llaman

La Señal (The Ring)

(Publidado previamente en www.cyberdark.net)
[http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=127 - 2003]

Director: Gore Verbinski
Producción: Laurie MacDonald
Guión: Ehren Kruger, basado en la novela de Kôji Suzuki
Fotografía: Bojan Bazelli
Música: Hans Zimmer
Maquillaje: Rick Baker
Montaje: Craig Wood
Año: 2002
Duración: 118

Interpretes:
Naomi Watts (Rachel)
Martin Henderson (Noah)
David Dorfman (Aidan )
Brian Cox (Richard Morgan)
Jane Alexander (Dra. Grasnik)
Lindsay Frost (Ruth)

más información: http://us.imdb.com/Title?0298130

Cuando me planteé escribir un comentario sobre La señal me resultó evidente que forzosamente iba a tener que hablar de la película en que se basa, The Ring. El poco tiempo transcurrido entre el estreno del original japonés y el de su remake norteamericano convertían en absurdo pretender un mero análisis de las virtudes y defectos de la película de Gore Verbinski si este no iba acompañado de cierto nivel de comparación entre ésta y la obra de Hideo Nakata. Pero más adelante comprendí, al conocer las numerosas opiniones negativas de muchos espectadores, que la clave para hablar de La señal no está en el enfrentamiento entre estas dos versiones de la novela de Kôji Suzuki; antes de valorar si la versión norteamericana es buena o no, parece ser que primero hay que decidir si tiene derecho a existir.
Personalmente creo que, por supuesto, si lo tiene. No sólo eso: considero que La señal es una película más redonda y eficaz que The ring. Pero es inútil intentar hacérselo ver a quien mantiene la legítima postura de considerar la versión occidental como una película innecesaria (¿acaso no lo son todas?), a quien se niega a reconocerle cualquier mérito por considerarla una burda copia, otra muestra de la soberbia de la industria cinematográfica norteamericana.
Entiendo este punto de vista. Puede parecer que este remake demuestra que Hollywood mira por encima del hombro a la producción cinematográfica del resto del mundo, como si considerasen que una película extranjera (oriental, en este caso) es menos película que una suya; como si creyesen que una película no esté realmente hecha hasta que la han hecho ellos. No digo yo que no haya algo de cierto en esto, pero creo que el motivo principal de que Dreamworks se decidiera a producir este filme no fue un intento de colonización cultural, sino que perseguía un éxito comercial. Este remake demuestra que los estadounidenses reconocieron el mérito de The ring, y consideraron que su éxito podría repetirse en occidente, siempre que fuese traducida a un lenguaje cinematográfica más afín al que aquí suele utilizarse, ya que La señal ha conseguido excelentes resultados en taquilla.

Como ya he dicho, me gustó más La señal que The ring, pero poco puedo argumentar en su favor frente a quienes la desprecian de entrada por la misma razón que desahuciaron a priori Vainilla Sky porque existía Abre los ojos. Para todos aquellos que están dispuestos a reconocerle algún valor cinematográfico a la película de Gore Verbinski, voy a tratar de explicar mi postura.
Con el fin de establecer comparaciones con fundamento, unas horas antes de acudir al cine a ver La señal vi por segunda vez The ring en DVD, y la película japonesa volvió a parecerme floja. A pesar de contar con una base argumental interesante (cuyo mérito, no lo olvidemos, no corresponde a su guión, sino a la novela en la que se basa), la película resulta esquemática y carente de atmósfera, lastrada por su notable falta de ritmo, por su pobre factura y por unas interpretaciones poco brillantes. Por todo esto me resultan desmesurados los elogios que ha cosechado esta obra, y ante ellos puedo llegar a aceptar que tal vez no he sabido verla ni apreciarla; pero aún me confunde más lo unánimemente positivos que son los comentarios que recibe casi cualquier película fantástica que nos llega de oriente (no hablamos únicamente de Japón, sino también de China o Corea, entre otros países). Confieso que no conozco mucho esta cinematografía, pero las buenas críticas que he leído acerca de, por ejemplo, Audition (Miike Takashi-1999) o Battle Royale (Finji Fukasaku-2000), dos películas más que mediocres que sí he visto, me mueven a creer que este fenómeno de “orientales, os recibimos con alegría”, no está fundado únicamente en valores cinematográficos. Más probable me parece que en el fondo se encuentre una cierta animadversión hacia Hollywood (“ensalcemos cualquier cosa que no sea norteamericana”), y esa tendencia juvenil a ensalzar vehementemente algunas obras supuestamente modernas. Además, esta defensa de lo oriental encierra en realidad cierta condescendencia hacia la cinematografía de estos países: cuentan en su historia con bastantes auténticos creadores (desde Akira Kurosawa a Hayao Miyazaki) como para hacerles el flaco favor de pretender que estas obras de Nakata, Takashi o Fukasaku vayan a marcar un hito dentro de su cine.
Por supuesto no voy a pretender hacer ver que La señal es algo más de lo que es. La película de Verbinski, como ya he dicho, es un producto principalmente comercial que nace del deseo de traducir a occidente un éxito de oriente, y reconozco que tenía muchas reservas antes de ver el filme, temiéndome que se tratara de una simple fotocopia del filme original. Afortunadamente, para mi sorpresa, me encontré con una película muy estimable.
Es evidente que se trata de un remake muy fiel que utiliza prácticamente la misma historia que The ring, y que algunas de sus escenas son casi idénticas a las de su predecesora japonesa. Pero que la película de Nakata sea más original no implica necesariamente que sea una película mejor. Teniendo en cuenta el escaso margen de maniobra con el que contaba, creo que La señal se desenvuelve con soltura, y se convierte en algo así como la puesta en limpio de The ring, como si esta fuera un simple esbozo, y aquella la versión definitiva.
La factura técnica de la versión americana resulta excelente; dado que la película comienza sin títulos de crédito, es posible que para muchos espectadores pase desapercibido el hecho de que en la película colaboran grandes profesionales de la industria del cine, como el músico Hans Zimmer ( Telma y Louise, El Rey León, El Príncipe de Egipto, Gladiator...), o ese genio del maquillaje que es Rick Baker (La guerra de las galaxias, Un hombre lobo americano en Londres, Gorilas en la niebla, Men in Black, Hulk...). Pero la película no sólo cuenta con virtudes formales, las interpretaciones también resultan buenas (excelente el trabajo de la guapa Naomi Watts), y la atmósfera conseguida (y mantenida durante todo el metraje) resulta inquietante y eficaz. Trabajando con el mismo argumento que la película japonesa, redondea y rellena los personajes de aquella, así como diálogos y escenas, consiguiendo un ritmo muy estimable. Un ritmo generado por esa investigación frenética, protagonizada por una pareja que lucha para salvar sus vidas y la de su hijo; una investigación que se sigue con interés y que, a mi entender, está mucho mejor narrada que en The ring.
Pero, por encima de todo, se trata de una película de terror que realmente da miedo (personalmente me resultó bastante más inquietante que la película japonesa, a pesar de saber ya lo que iba a suceder). Un miedo no basado en los sustos fáciles, ni en la abundancia de vísceras (paradójico, teniendo en cuenta el nombre de pila de su director), o en la multiplicación de los asesinatos, sino en el ritmo y la atmósfera, en un guión bien construido, escrito por Ehren Kruger (Arlington Road, Scream 3, Operación Reno...)

Visitando ciertos foros repletos de mensajes excesivamente vehementes uno puede llegar a la conclusión de que las calificaciones que puede merecer una obra son únicamente dos: “genial” o “basura”, sin términos medios. No es así. Existe todo un mundo de calificativos intermedios en el que habita la mayoría de las películas. Para mí The ring no es una basura, por supuesto, tan sólo se trata de una película sobrevalorada que contiene aciertos (como la escalofriante escena de la niña surgiendo del televisor), pero también grandes carencias. En el rincón de enfrente, sin considerarla una obra maestra, creo que La señal (que también aporta elementos originales y brillantes, como la impresionante secuencia de la muerte del caballo en el ferry), es una estimable película de terror, algo muy de agradecer teniendo en cuenta la pobreza y confusión por la que este género atraviesa en los últimos tiempos.

Confesaba en un principio mi desconcierto ante la buena acogida que están teniendo todas estas muestras del cine fantástico oriental, pero agradezco que a causa de esta moda tengamos la oportunidad de ver en cines obras que, en otras circunstancias, tal vez hubieran ido a parar directamente al videoclub. Teniendo en cuenta que el terror es mi género favorito, soy el primero en desear que mis recelos sean infundados, y que estas películas que se anuncian sean realmente interesantes. Ahora estoy impaciente por que se estrenen tanto Dark water (también de Nakata, y también basada en una novela de Kôji Suzuki) como The eye (Oxide Pang y Danny Pang) se estrenen en nuestro país.
Por cierto, parece ser que Tom Cruise ha comprado los derechos para adaptar esta última. Aviso.

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